José Antonio Hernández Guerrero
Los discursos pronunciados en el Debate sobre el estado de la Nación han demostrado que nuestros políticos confunden -probablemente de una manera intencionada- tres palabras cuyos significados son diferentes: “información”, “publicidad” y “propaganda”. Ésta es la razón por la que, cada vez más, el lenguaje utilizado en el Parlamento se parezca tanto al que emplean los anuncios de la teletienda, y ésta es la clave que explica que, a pesar de que los de un lado del hemiciclo sean tan optimistas antropológicos y los del otro lado sean tan pesimistas catastrofistas, la mayoría de los televidentes no hayamos mostrado excesivo interés por escucharlos.
Por mucho que unos dibujen con colores llamativos un horizonte despejado y por mucho que otros pinten oscuros nubarrones, no han logrado que los ciudadanos cerremos los ojos ante una realidad que nos preocupa; por mucho que se esfuercen para que ignoremos, olvidemos e, incluso, neguemos los hechos, no está en sus manos hacerlos desaparecer como si no hubieran existido. La realidad es tozuda, irrenunciable y, si le somos infieles, sus consecuencias son graves. Por mucho que lo empujemos, el corcho vuelve a salir a flote. La realidad no desiste.
La mayoría de los políticos ha perdido de vista, además, que la realidad no es sólo física y biológica, sino también psicológica, social e histórica. Sus estructuras son más complejas y, por eso, más difíciles de descubrir, de definir y de precisar, pero no por eso son menos efectivas. Y el error respecto a ellas o la falta de respeto también los pagamos con desastres. Tengo la impresión de que los políticos, asesorados por sus gabinetes de imagen, no advierten que el engaño y la exageración constituyen unas armas propagandísticas contraproducentes y suicidas.
Es lamentable que, en vez de debatir serenamente sobre la eficacia de sus propuestas, se desacrediten recíprocamente, estimulen con tanta irresponsabilidad las pasiones menos nobles y ofrezcan fórmulas mágicas para satisfacer sueños personales y espejismos imposibles. Lo peor, a mi juicio, es que los mensajes vacíos y engañosos envuelven unos dardos afilados que, además de hacer daño a los adversarios y a los ingenuos espectadores, desacreditan no sólo a los lanzadores y a sus partidos, sino también a la política.
El procedimiento de hacer presentes mundos posibles, imaginados o deseados, puede ser eficaz para interesar a los oyentes que previamente están identificados con el líder, pero constituye un error grave para ganar nuevos adeptos para sus proyectos ideológicos o para que nos animemos a participar en el debate.
Glosario
“Información”: es la simple transmisión de unos datos o el anuncio de una noticia. Se caracteriza, por lo tanto, por su fría y escueta objetividad.
“Publicidad”: es la información seleccionada de las características de un producto o de un servicio con el propósito de despertar el interés de los destinatarios y de motivar su adquisición.
“Propaganda”: es la difusión de unos mensajes con la intención de lograr la identificación de los oyentes con una doctrina o con un personaje.
n
viernes, 15 de mayo de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
el libro (sin título)
1. introducción y objetivo de esta recopilación de opiniones
2. situación actual de la sociedad. Descripción
2.1. valores sociales
2.1.1. honradez
2.1.2. distinción del bien y el mal
2.1.3. responsabilidad personal en personas públicas y de a pie.
2.1.4. coherencia de conducta
2.1.5. conocimientos, cultura
2.1.6. respeto al otro
2.1.7. equidad
2.1.8. compromiso con el bien social (Juan Cejudo)
2.1.9. este mundo y el otro (P. Melero)
2.2. familia (Pepe Pimentel)
2.3. valores religiosos (José A. Carmona Brea)
2.4. aborto (P. Melero)
2.5. padres-hijo (Pepe Pimentel)
2.6. ocio
2.7. compromiso con el respeto a nuestro planeta (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1. consumo (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1.1.alimentos y agua (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1.2.recursos (J.M. Vicente Pecino)
2.7.2. reparto riquezas (J.M. Vicente Pecino)
2.7.3. producción (J.M. Vicente Pecino)
2.8. sistemas de gobierno
2.9. la sociedad, reflejo de los gobernantes
2.10. justicia
3. posicionamiento personal
3.1. compromiso:
3.1.1. las ongs
3.1.2. la comunidad como alternativa al individualismo (Juan Cejudo)
3.1.3. organizaciones gubernamentales
3.1.4. políticos
3.1.5. guerra
3.2. desidia, comodidad
3.3. desencanto, desconfianza
3.4. comunicación interpersonal en internet
4. propuesta de convivencia, torbellino de ideas
4.1. democracia
4.1.1. las ideologías
4.1.2. la realidad
4.1.3. influencias de los partidos sobre la sociedad
4.1.4. alternativas (L. Vallecillo)
4.1.5. propuestas de soluciones
2. situación actual de la sociedad. Descripción
2.1. valores sociales
2.1.1. honradez
2.1.2. distinción del bien y el mal
2.1.3. responsabilidad personal en personas públicas y de a pie.
2.1.4. coherencia de conducta
2.1.5. conocimientos, cultura
2.1.6. respeto al otro
2.1.7. equidad
2.1.8. compromiso con el bien social (Juan Cejudo)
2.1.9. este mundo y el otro (P. Melero)
2.2. familia (Pepe Pimentel)
2.3. valores religiosos (José A. Carmona Brea)
2.4. aborto (P. Melero)
2.5. padres-hijo (Pepe Pimentel)
2.6. ocio
2.7. compromiso con el respeto a nuestro planeta (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1. consumo (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1.1.alimentos y agua (J.M. Vicente Pecino)
2.7.1.2.recursos (J.M. Vicente Pecino)
2.7.2. reparto riquezas (J.M. Vicente Pecino)
2.7.3. producción (J.M. Vicente Pecino)
2.8. sistemas de gobierno
2.9. la sociedad, reflejo de los gobernantes
2.10. justicia
3. posicionamiento personal
3.1. compromiso:
3.1.1. las ongs
3.1.2. la comunidad como alternativa al individualismo (Juan Cejudo)
3.1.3. organizaciones gubernamentales
3.1.4. políticos
3.1.5. guerra
3.2. desidia, comodidad
3.3. desencanto, desconfianza
3.4. comunicación interpersonal en internet
4. propuesta de convivencia, torbellino de ideas
4.1. democracia
4.1.1. las ideologías
4.1.2. la realidad
4.1.3. influencias de los partidos sobre la sociedad
4.1.4. alternativas (L. Vallecillo)
4.1.5. propuestas de soluciones
martes, 12 de mayo de 2009
José Luís Sampedro: por el placer de la lectura. Manolo Basallote
Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.
POR EL PLACER DE LA LECTURA:La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.
POR LA LECTURACuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un MaestroNacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse,acudía a laescuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porqueallí, en undespachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante.. Erasuya porquela había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones ypadres dealumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allídescubrí aDickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblomadrileño. Noparecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargorecientemente unajoven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niñoscon untrozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la ideaconsimpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en elcolegio losdejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuandoregresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por elfinal, pidieranquedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.
Durante laespera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a vecestambiénellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experienciahabía dadosus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes deque unasimple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otroprodigio en ungran hospital de Valencia.
La biblioteca de atención al paciente, con la quemitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de lospropiosenfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con uncarritodel supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintasplantas,con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentandoconvencer aburócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que elconocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a lacuración,al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de unabibliotecacon un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además delprestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio delgremio delibreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesónbibliotecario, alenterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretendeobligar a lasbibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto decanon pararesarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo..
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga unasuma esporque:
a) obtiene algo a cambio. b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada laadquisicióndel libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con sumisión, quees precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acasodejaron decobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturasprestadas?.¿Venderánmenos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regalamuestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar lalectura? ¿Europaprefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europamercantil.Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con lalaborbibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autorcargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida endiferentesocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.
POR EL PLACER DE LA LECTURA:La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.
POR LA LECTURACuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un MaestroNacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse,acudía a laescuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porqueallí, en undespachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante.. Erasuya porquela había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones ypadres dealumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allídescubrí aDickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblomadrileño. Noparecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargorecientemente unajoven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niñoscon untrozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la ideaconsimpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en elcolegio losdejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuandoregresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por elfinal, pidieranquedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo.
Durante laespera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a vecestambiénellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experienciahabía dadosus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes deque unasimple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otroprodigio en ungran hospital de Valencia.
La biblioteca de atención al paciente, con la quemitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de lospropiosenfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con uncarritodel supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintasplantas,con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentandoconvencer aburócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que elconocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a lacuración,al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de unabibliotecacon un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además delprestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio delgremio delibreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesónbibliotecario, alenterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretendeobligar a lasbibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto decanon pararesarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo..
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga unasuma esporque:
a) obtiene algo a cambio. b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada laadquisicióndel libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con sumisión, quees precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acasodejaron decobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturasprestadas?.¿Venderánmenos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regalamuestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar lalectura? ¿Europaprefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europamercantil.Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con lalaborbibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autorcargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida endiferentesocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.
viernes, 8 de mayo de 2009
LOS LOCOS TAMBIÉN NOS ALEGRAMOS
EL LOCO DE LA SALINA
Pasé el fin de semana en Benalup, como me recomendaron en el manicomio. Me enteré de que allí vivía un amigo de la infancia y fui a verlo a su casa. Hacía más de 40 años que no había tenido la oportunidad de intercambiar con él apenas cuatro palabras y me llenó de alegría saber de su vida y obras al mismo tiempo que él supo de las locuras del que esto escribe. Lo conocí en el Seminario en aquellos tiempos del cuplé, cuando nuestros cuerpos no llegaban del todo a la tapa de la mesa. Pero pasaron tantos años, que, cuando salió a saludarme, no me conoció hasta que me quité el sombrero y le repetí mi nombre y apellidos. Luego repasamos todo lo que habíamos hecho y todos los sueños que se quedaron en el camino. Cada uno habíamos tirado por los distintos atajos de la vida, aunque al final estábamos sentados allí recordando, palabra que significa volver a pasar las cosas por el corazón. Jesús Barberá, al que le dicen Jesús incluso cuando estornuda, me contó sus peripecias como empresario y sus luchas por abrirse camino en ese mundo tan lleno de buena gente como plagado de piratas del Caribe. Yo le conté el esfuerzo que me costó coger por los cuernos el toro de los estudios. Todo fue resumido y abreviado, porque lo importante era volvernos a encontrar de nuevo acompañados de nuestras respectivas mujeres. Muchos de los que estuvimos en el Seminario dejamos aquello y nos casamos, otros siguieron y ejercen de curas en cualquier rincón de España, otros se casaron y no dejaron de ser curas...Hubo de todo en la viña del Señor.
Hoy, miramos hacia atrás sin ira y la mayoría lo hacemos con cariño, no solamente porque todo tiempo pasado fue mejor y entonces estábamos en la flor de la juventud, sino también porque recibimos unos buenos principios. Eso me hace distinguir entre católicos y católicos. Respeto al católico de buena fe, al que conserva con buena voluntad la tradición recibida de sus mayores, al que respeta y se hace respetar. No me llevo con el católico meapilas, ni con el que se identifica con el tinglado de una jerarquía caduca y politizada, ni con el que se tira el día dándose golpes de pecho mientras hace daño a sus hermanos.
¿Por dónde iba? El aire de Benalup me ha sentando bien, aunque me ha despeinado la memoria. Ah, por Jesús. He querido dedicarle estas líneas, porque me consta que ha sido un hombre trabajador, constante y de los que amando el futuro lo desafían continuamente.
De un tiempo a esta parte se dedica a la promoción de un artículo inventado y desarrollado por su primo Damián y por él mismo, llamado fregola. La fregola es una fregona que limpia sola, de donde su nombre. Para los amos y amas de casa se acabó el tirarse al suelo y el dejarse el alma apretando un palo. La fregola lleva incorporado un motorcito que cuida los riñones y hace el trabajo de exprimir a fondo. Decía Paco Alba que a los motores no hay quien los resista y llevaba más razón que un santo. Por tanto es un producto inventado aquí, desarrollado aquí y promocionado aquí. Lo he visto en el Corte Inglés y me llamó la atención lo estudiado que está. Por si faltaba poco, la fregola tiene la medalla de Oro Eureka de Bruselas.
Estoy convencido de que, si la fregola se hubiera inventado en Francia por ejemplo, habría una en cada casa, porque ya se encargaría Sarkozy y sobre todo la Bruni de darle el respaldo conveniente a todos los niveles. Pero estamos en España y en Andalucía, con lo que la cosa cambia sustancialmente.
Hoy, teniendo todos la preocupación por arreglar el tema del paro y proporcionar puestos de trabajo allí donde aparezca una idea luminosa, tengo que felicitar a Jesús por llevar adelante su brillante idea y por pertenecer al club de los locos de este insólito país.
N
Pasé el fin de semana en Benalup, como me recomendaron en el manicomio. Me enteré de que allí vivía un amigo de la infancia y fui a verlo a su casa. Hacía más de 40 años que no había tenido la oportunidad de intercambiar con él apenas cuatro palabras y me llenó de alegría saber de su vida y obras al mismo tiempo que él supo de las locuras del que esto escribe. Lo conocí en el Seminario en aquellos tiempos del cuplé, cuando nuestros cuerpos no llegaban del todo a la tapa de la mesa. Pero pasaron tantos años, que, cuando salió a saludarme, no me conoció hasta que me quité el sombrero y le repetí mi nombre y apellidos. Luego repasamos todo lo que habíamos hecho y todos los sueños que se quedaron en el camino. Cada uno habíamos tirado por los distintos atajos de la vida, aunque al final estábamos sentados allí recordando, palabra que significa volver a pasar las cosas por el corazón. Jesús Barberá, al que le dicen Jesús incluso cuando estornuda, me contó sus peripecias como empresario y sus luchas por abrirse camino en ese mundo tan lleno de buena gente como plagado de piratas del Caribe. Yo le conté el esfuerzo que me costó coger por los cuernos el toro de los estudios. Todo fue resumido y abreviado, porque lo importante era volvernos a encontrar de nuevo acompañados de nuestras respectivas mujeres. Muchos de los que estuvimos en el Seminario dejamos aquello y nos casamos, otros siguieron y ejercen de curas en cualquier rincón de España, otros se casaron y no dejaron de ser curas...Hubo de todo en la viña del Señor.
Hoy, miramos hacia atrás sin ira y la mayoría lo hacemos con cariño, no solamente porque todo tiempo pasado fue mejor y entonces estábamos en la flor de la juventud, sino también porque recibimos unos buenos principios. Eso me hace distinguir entre católicos y católicos. Respeto al católico de buena fe, al que conserva con buena voluntad la tradición recibida de sus mayores, al que respeta y se hace respetar. No me llevo con el católico meapilas, ni con el que se identifica con el tinglado de una jerarquía caduca y politizada, ni con el que se tira el día dándose golpes de pecho mientras hace daño a sus hermanos.
¿Por dónde iba? El aire de Benalup me ha sentando bien, aunque me ha despeinado la memoria. Ah, por Jesús. He querido dedicarle estas líneas, porque me consta que ha sido un hombre trabajador, constante y de los que amando el futuro lo desafían continuamente.
De un tiempo a esta parte se dedica a la promoción de un artículo inventado y desarrollado por su primo Damián y por él mismo, llamado fregola. La fregola es una fregona que limpia sola, de donde su nombre. Para los amos y amas de casa se acabó el tirarse al suelo y el dejarse el alma apretando un palo. La fregola lleva incorporado un motorcito que cuida los riñones y hace el trabajo de exprimir a fondo. Decía Paco Alba que a los motores no hay quien los resista y llevaba más razón que un santo. Por tanto es un producto inventado aquí, desarrollado aquí y promocionado aquí. Lo he visto en el Corte Inglés y me llamó la atención lo estudiado que está. Por si faltaba poco, la fregola tiene la medalla de Oro Eureka de Bruselas.
Estoy convencido de que, si la fregola se hubiera inventado en Francia por ejemplo, habría una en cada casa, porque ya se encargaría Sarkozy y sobre todo la Bruni de darle el respaldo conveniente a todos los niveles. Pero estamos en España y en Andalucía, con lo que la cosa cambia sustancialmente.
Hoy, teniendo todos la preocupación por arreglar el tema del paro y proporcionar puestos de trabajo allí donde aparezca una idea luminosa, tengo que felicitar a Jesús por llevar adelante su brillante idea y por pertenecer al club de los locos de este insólito país.
N
PANDEMIA
José Antonio Hernández Guerrero
La alarma social que la noticia de la gripe porcina mexicana ha generado tan rápidamente en todo el mundo tiene su origen -al menos en parte- en el desconocimiento del significado exacto de la palabra “pandemia”. Es probable que, si sólo hubiéramos escuchado que un cerdo ha contagiado de gripe a su cuidador, la información no nos hubiera producido ese susto que tanto tiene que ver con los fantasmas, con la oscuridad y con el vacío.
Lo peor de estas situaciones de alarma social -de miedo colectivo- es que, a veces, la crean o se aprovechan de ella los “aprovechados”, los “oportunistas”, los “listillos”, esos desaprensivos “vivos” que extraen bienes de los males, que resultan agraciados gracias a las desgracias de los más desfavorecidos. Es probable que los mayores recuerden a aquellos estraperlistas que se enriquecieron gracias a la carestía de la posguerra. Para identificarlos y para evitar, en lo posible caer en sus redes, deberíamos fijarnos en el evidente contraste que, a veces, se produce entre la alegría luminosa de sus rostros y la oscuridad tenebrosa de sus desdichados mensajes.
En estos momentos confluyen dos alarmantes noticias que, aunque se han originado en países lejanos, están removiendo nuestras aguas económicas y políticas en las que, probablemente, los avezados y los avarientos buscadores de tesoros capturarán una abundante pesca. Me refiero a la gripe porcina y a la crisis económica.
Por lo pronto, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, tras firmar un acuerdo con los laboratorios Roche, ha garantizado que, en el plazo de un mes, el Estado y las Autonomías contará con diez millones de tratamientos antivirales contra la Gripe A encapsulados, y Defensa se encargará de encapsular, los ocho millones de tratamiento que aún quedan almacenados en diferentes lugares del país. ¿Quiénes -nos preguntamos- se podrán las botas con la venta de esos medicamentos?
La crisis financiera tiene como primer efecto que los partidos de la oposición aumenten las expectativas de votos y que sus lideres mejoren la valoración ciudadana. Ésta es la razón por la que resultará difícil que se logre un acuerdo a corto, medio y largo plazo, entre todas las fuerzas políticas y sociales. Pero, sin duda alguna, la consecuencia más grave de esta crisis está siendo el despido de trabajadores que las empresas realizan para no disminuir sus beneficios.
Glosario
“Pandemia” es una enfermedad que se extiende por varios países o que ataca a todas las personas de una región. Es una noción cuantitativa, se refiere a la cantidad de los afectados y no a la gravedad de la enfermedad.
“Alarma”, es un estado de intranquilidad, de ansiedad o de zozobra, tras el anuncio de un peligro inminente. Es un malestar emocional que cumple la función de alertarnos y de preparar los mecanismos de defensa.
“Alarmismo”, es la tendencia a difundir noticias alarmantes, a propagar rumores sobre peligros imaginarios o a exagerar los peligros reales. Es una estrategia tramposa que emplean quienes pretenden beneficiarse de las adversidades.
La alarma social que la noticia de la gripe porcina mexicana ha generado tan rápidamente en todo el mundo tiene su origen -al menos en parte- en el desconocimiento del significado exacto de la palabra “pandemia”. Es probable que, si sólo hubiéramos escuchado que un cerdo ha contagiado de gripe a su cuidador, la información no nos hubiera producido ese susto que tanto tiene que ver con los fantasmas, con la oscuridad y con el vacío.
Lo peor de estas situaciones de alarma social -de miedo colectivo- es que, a veces, la crean o se aprovechan de ella los “aprovechados”, los “oportunistas”, los “listillos”, esos desaprensivos “vivos” que extraen bienes de los males, que resultan agraciados gracias a las desgracias de los más desfavorecidos. Es probable que los mayores recuerden a aquellos estraperlistas que se enriquecieron gracias a la carestía de la posguerra. Para identificarlos y para evitar, en lo posible caer en sus redes, deberíamos fijarnos en el evidente contraste que, a veces, se produce entre la alegría luminosa de sus rostros y la oscuridad tenebrosa de sus desdichados mensajes.
En estos momentos confluyen dos alarmantes noticias que, aunque se han originado en países lejanos, están removiendo nuestras aguas económicas y políticas en las que, probablemente, los avezados y los avarientos buscadores de tesoros capturarán una abundante pesca. Me refiero a la gripe porcina y a la crisis económica.
Por lo pronto, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, tras firmar un acuerdo con los laboratorios Roche, ha garantizado que, en el plazo de un mes, el Estado y las Autonomías contará con diez millones de tratamientos antivirales contra la Gripe A encapsulados, y Defensa se encargará de encapsular, los ocho millones de tratamiento que aún quedan almacenados en diferentes lugares del país. ¿Quiénes -nos preguntamos- se podrán las botas con la venta de esos medicamentos?
La crisis financiera tiene como primer efecto que los partidos de la oposición aumenten las expectativas de votos y que sus lideres mejoren la valoración ciudadana. Ésta es la razón por la que resultará difícil que se logre un acuerdo a corto, medio y largo plazo, entre todas las fuerzas políticas y sociales. Pero, sin duda alguna, la consecuencia más grave de esta crisis está siendo el despido de trabajadores que las empresas realizan para no disminuir sus beneficios.
Glosario
“Pandemia” es una enfermedad que se extiende por varios países o que ataca a todas las personas de una región. Es una noción cuantitativa, se refiere a la cantidad de los afectados y no a la gravedad de la enfermedad.
“Alarma”, es un estado de intranquilidad, de ansiedad o de zozobra, tras el anuncio de un peligro inminente. Es un malestar emocional que cumple la función de alertarnos y de preparar los mecanismos de defensa.
“Alarmismo”, es la tendencia a difundir noticias alarmantes, a propagar rumores sobre peligros imaginarios o a exagerar los peligros reales. Es una estrategia tramposa que emplean quienes pretenden beneficiarse de las adversidades.
viernes, 1 de mayo de 2009
¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?
EL LOCO DE LA SALINA
Ayer tuve doble sesión con el psiquiatra. Me acosté en el sofá verde del manicomio y estuve tres horas largando con los ojos abiertos como ventanales. ¿Cómo van las cosas? Bien, quitando lo de los animales. ¿Qué es eso de los animales? Pues que veo animales a todas horas y por todas partes. Explíquese, hombre de Dios. Mire, todo comenzó con los caballos. ¿Con los caballos? Sí, hace ya tiempo apareció la peste equina por culpa de un mosquito africano y desde entonces no levanto cabeza, aunque al poco tiempo los caballos volvieron al campo y a su rutina de siempre; depués fueron las vacas locas, que tenían las lenguas azules y el coco desvariado, cosa que me sorprendió a pesar de estar yo más loco que ellas, aunque al poco tiempo el personal volvió a consumir carne de ternera como si nada; luego vinieron los pollos, que, como no tenían bastante con el marrón de dar vueltas en los asadores, empezaron a estar en boca de todo el mundo, aunque al final todo se normalizó y Maite ganó la partida; no hace mucho ha saltado a la escena el lince, al que algunos místicos tratan como oro en paño hasta el punto de compararlos con los niños; de vez en cuando salta el tema de los toros, que si es arte, que si es una barbaridad...; y por si faltaba algo de un tiempo a esta parte nada más que veo burros a mi alrededor. Por favor, sin faltar. No, doctor, deje que me explique, porque esto último de los burros es algo anormal.
Mire, cuando alguien me habla, me parece que me está rebuznando y la verdad es que estoy preocupado. Veo burros por todas partes. ¿Le damos un repaso a su infancia? Bueno, retrocedo a mi infancia y me veo con aquellas orejas borriqueras del que no daba con la solución al problema de Rubio. Enciendo la tele y me encuentro un montón de burros en una noria que mariposea en las aburridas vidas de cuatro cantamañanas. Voy a la biblioteca y el primer libro que me encuentro es Platero y yo, como si no hubiera más libros en el mundo; paseo por La Isla y me doy de frente con la mascota de los Juegos Iberoamericanos, que es precisamente un burro salinero con todos sus avíos. Doctor, ¿no es para estar preocupado? Hombre, mirado así, lo suyo es para volverse loco. ¿Por qué cree que estoy aquí? No paro de pensar en los animales.
Ahora le ha tocado el turno a los cerdos. Hasta el más tonto va a tener que llevar una mascarilla para no resfriarse, como si todos hubiéramos estado en las playas de Cancun. He pensado, doctor, una teoría y usted me dirá si llevo razón o no. Dígame. Pues, que mientras pensamos en los animales, no tenemos tiempo de pensar en las personas. Usted es muy mal pensado. Mire, no puede ser que los bichos estén ocupando nuestras cansadas mentes y no tengamos cuerpo para otros pensamientos. ¿Qué pensamientos? Pues los que nos están comiendo las entrañas poco a poco. Por ejemplo, la crisis. ¿Sabe mi teoría? Que, mientras estamos entretenidos con los caballos, las vacas, los pollos, los cerdos y los burros, no vamos a centrarnos en lo realmente importante, que es el paro galopante que nos atosiga y nos aprieta la sangre. No me querrá decir que todo eso de los animales es un invento de los políticos de turno. Y ¿por qué no? Ya verá cómo dentro de poco habrá algún problema con la cucaracha, con el grillo o con la zapatilla. Es un terreno amplio al que se puede recurrir en cualquier instante para desviar la atención.
Oiga, usted está menos loco de lo que yo pensaba. Pero no me deje salir de este manicomio, porque lo primero que voy a hacer es ir a ponerme una buenas herraduras. Vale.
Ayer tuve doble sesión con el psiquiatra. Me acosté en el sofá verde del manicomio y estuve tres horas largando con los ojos abiertos como ventanales. ¿Cómo van las cosas? Bien, quitando lo de los animales. ¿Qué es eso de los animales? Pues que veo animales a todas horas y por todas partes. Explíquese, hombre de Dios. Mire, todo comenzó con los caballos. ¿Con los caballos? Sí, hace ya tiempo apareció la peste equina por culpa de un mosquito africano y desde entonces no levanto cabeza, aunque al poco tiempo los caballos volvieron al campo y a su rutina de siempre; depués fueron las vacas locas, que tenían las lenguas azules y el coco desvariado, cosa que me sorprendió a pesar de estar yo más loco que ellas, aunque al poco tiempo el personal volvió a consumir carne de ternera como si nada; luego vinieron los pollos, que, como no tenían bastante con el marrón de dar vueltas en los asadores, empezaron a estar en boca de todo el mundo, aunque al final todo se normalizó y Maite ganó la partida; no hace mucho ha saltado a la escena el lince, al que algunos místicos tratan como oro en paño hasta el punto de compararlos con los niños; de vez en cuando salta el tema de los toros, que si es arte, que si es una barbaridad...; y por si faltaba algo de un tiempo a esta parte nada más que veo burros a mi alrededor. Por favor, sin faltar. No, doctor, deje que me explique, porque esto último de los burros es algo anormal.
Mire, cuando alguien me habla, me parece que me está rebuznando y la verdad es que estoy preocupado. Veo burros por todas partes. ¿Le damos un repaso a su infancia? Bueno, retrocedo a mi infancia y me veo con aquellas orejas borriqueras del que no daba con la solución al problema de Rubio. Enciendo la tele y me encuentro un montón de burros en una noria que mariposea en las aburridas vidas de cuatro cantamañanas. Voy a la biblioteca y el primer libro que me encuentro es Platero y yo, como si no hubiera más libros en el mundo; paseo por La Isla y me doy de frente con la mascota de los Juegos Iberoamericanos, que es precisamente un burro salinero con todos sus avíos. Doctor, ¿no es para estar preocupado? Hombre, mirado así, lo suyo es para volverse loco. ¿Por qué cree que estoy aquí? No paro de pensar en los animales.
Ahora le ha tocado el turno a los cerdos. Hasta el más tonto va a tener que llevar una mascarilla para no resfriarse, como si todos hubiéramos estado en las playas de Cancun. He pensado, doctor, una teoría y usted me dirá si llevo razón o no. Dígame. Pues, que mientras pensamos en los animales, no tenemos tiempo de pensar en las personas. Usted es muy mal pensado. Mire, no puede ser que los bichos estén ocupando nuestras cansadas mentes y no tengamos cuerpo para otros pensamientos. ¿Qué pensamientos? Pues los que nos están comiendo las entrañas poco a poco. Por ejemplo, la crisis. ¿Sabe mi teoría? Que, mientras estamos entretenidos con los caballos, las vacas, los pollos, los cerdos y los burros, no vamos a centrarnos en lo realmente importante, que es el paro galopante que nos atosiga y nos aprieta la sangre. No me querrá decir que todo eso de los animales es un invento de los políticos de turno. Y ¿por qué no? Ya verá cómo dentro de poco habrá algún problema con la cucaracha, con el grillo o con la zapatilla. Es un terreno amplio al que se puede recurrir en cualquier instante para desviar la atención.
Oiga, usted está menos loco de lo que yo pensaba. Pero no me deje salir de este manicomio, porque lo primero que voy a hacer es ir a ponerme una buenas herraduras. Vale.
A PALABRAS SABIAS, OÍDOS SORDOS.
A
Como algunos saben, fui tabernero durante ocho años. En Jimena de la Frontera para más inri. Entre otras cosas me sirvió para aprender un principio de la comunicación: el volumen de voz –en decibelios- con que se habla es inversamente proporcional a la importancia de lo que se dice. Mientras más estupideces se dicen, más alto de habla, por eso, en una taberna como aquella, el tabernero está condenado a embrutecerse escuchando sólo chorradas. Porque si algunos tiene una conversación importante, se sienta en una esquina, hablan en voz baja y el tabernero no se entera. ¿Cómo se discute de futbol? A grito pelado. ¿Cómo nos decía Solbes que estamos en la ruina? No forma que no nos enteráramos. ¿Cómo hablan los políticos en la elecciones? Pues eso.
Por otra parte, posteriormente, estuve trabajando ocho años en una factoría del acero y salí de allí con los oídos un poco, digamos, menos ágiles de lo normal. El otorrino me lo dijo:
-¿Usted ha trabajado en la metalurgia?
-Sí.
-Entonces ya está.
Dicho esto, os cuento que anoche asistí a una mesa redonda –aunque las mesas fueran cuadradas- de unos cineasta de la
comedia española que organizó la UNED. Lógicamente no me enteré de casi de nada. Oía la conversación, eso sí, pero justo en el límite de decibelios para no poder entender el mensaje, Y salí cabreado, porque los duros de oído estamos discriminados en esta sociedad. Dime si no es verdad esto: A una persona ciega se le dice:
-Tenga usted cuidado, permítame que le ayude. Ya está. Estupendo.
Sin embargo a los duros de oído se les recrimina:
¡Venga ya, que estás más sordo que una tapia, cojones!
Y no hay derecho. Protesto enérgicamente. Y alguien dirá:
Pues llama la atención del conferenciante y señálale tu oído, que él entenderá:
-Un poquito más alto, picha.
Pues no señor, no lo hacemos porque la experiencia me dice que sube el volumen 30 segundos y después se le olvida y si repites el gesto, la gente se vuelve diciendo:
-¡ Y este!
Anoche yo veía que el público se reía de vez en cuando a carcajadas y, a más veces que ocurría, más cara de tonto se le ponía a uno. O sea, que voy a tener que dejar de ir a las conferencias, seminarios y similares, porque solamente para salir en la tele local, como que no.
Al final, la lectura va a ser la única forma.
Qué le vamos a hacer.
¡Y menos mal!
Luiyi
Como algunos saben, fui tabernero durante ocho años. En Jimena de la Frontera para más inri. Entre otras cosas me sirvió para aprender un principio de la comunicación: el volumen de voz –en decibelios- con que se habla es inversamente proporcional a la importancia de lo que se dice. Mientras más estupideces se dicen, más alto de habla, por eso, en una taberna como aquella, el tabernero está condenado a embrutecerse escuchando sólo chorradas. Porque si algunos tiene una conversación importante, se sienta en una esquina, hablan en voz baja y el tabernero no se entera. ¿Cómo se discute de futbol? A grito pelado. ¿Cómo nos decía Solbes que estamos en la ruina? No forma que no nos enteráramos. ¿Cómo hablan los políticos en la elecciones? Pues eso.
Por otra parte, posteriormente, estuve trabajando ocho años en una factoría del acero y salí de allí con los oídos un poco, digamos, menos ágiles de lo normal. El otorrino me lo dijo:
-¿Usted ha trabajado en la metalurgia?
-Sí.
-Entonces ya está.
Dicho esto, os cuento que anoche asistí a una mesa redonda –aunque las mesas fueran cuadradas- de unos cineasta de la
-Tenga usted cuidado, permítame que le ayude. Ya está. Estupendo.
Sin embargo a los duros de oído se les recrimina:
¡Venga ya, que estás más sordo que una tapia, cojones!
Y no hay derecho. Protesto enérgicamente. Y alguien dirá:
Pues llama la atención del conferenciante y señálale tu oído, que él entenderá:
-Un poquito más alto, picha.
Pues no señor, no lo hacemos porque la experiencia me dice que sube el volumen 30 segundos y después se le olvida y si repites el gesto, la gente se vuelve diciendo:
-¡ Y este!
Anoche yo veía que el público se reía de vez en cuando a carcajadas y, a más veces que ocurría, más cara de tonto se le ponía a uno. O sea, que voy a tener que dejar de ir a las conferencias, seminarios y similares, porque solamente para salir en la tele local, como que no.
Al final, la lectura va a ser la única forma.
Qué le vamos a hacer.
¡Y menos mal!
Luiyi
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