martes, 21 de agosto de 2012


Hace unos tres años, al revolver papeles antiguos con objeto de hacer limpieza, me encontré con una cuartilla amarillenta y una convocatoria doblada en forma de cuartilla, con el reverso por la parte externa, escritas las dos con letra apresurada, y la convocatoria, además de por el reverso, por el anverso, lo que delataba una solución de emergencia.
La cuartilla llevaba el encabezamiento: Cuerpo Místico, seguido de doce epígrafes, cada uno de ellos con escuetas citas bíblicas, casi todas del N.T.  Faltaban los textos correspondientes a las citas. Todo hacía pensar en unas clases, conferencias o Ejercicios Espirituales, en los que, sin previo aviso, ofrece el Director, profesor o conferenciante un esquema para ayudar al desarrollo de un tema, y el público recurre a lo primero que encuentra para tomar los apuntes.
Aquello me sorprendió. Era mi letra, pero ¿dónde lo había escrito? En mi casa, no. Allí, al menos, tenía máquina de escribir y no se explicaba tanta premura. Tenía que  haber sido en un acto público. Descubrir la época fue cosa de coser y cantar. La convocatoria era una llamada, enérgica en el tono, a acudir a unas conferencias cuaresmales a la capilla del colegio de la Viña, del día 14 de marzo, lunes, al 18 del mismo mes, viernes, y el sábado, día de S. José, a la Misa con la que finalizaba la preparación cuaresmal. La Cuaresma correspondía al año 1966. Consultada la Tabella festorum mobilium del Liber usualis, ese lunes 14 de marzo era el de la semana siguiente al tercer domingo de Cuaresma.
Si la convocatoria, tirando por largo, se había impreso el 15 de febrero, fecha del miércoles de ceniza de ese año, ese sería el terminus a quo, pues antes no podía haber escrito yo los apuntes en una convocatoria inexistente. Y el terminus ad quem no podía ser otro que el diez de mayo de 1970, en que salí del Hospitalito de Mujeres, con la concesión de secularización firmada por S.S.Pablo VI, de feliz memoria. Así que entre el 15 de febrero de 1966 y el 10 de mayo de 1970, hubo algún acto público dedicado a un auditorio eclesiástico, en el que se dictaron esos apuntes, los copié y no di con ellos hasta el año 2009, año paulino, pormenor no despreciable, como luego se verá.
Esta exposición es la que encierra el misterio. ¿Quién dictó los apuntes? ¿Dónde? Yo sugiero unos Ejercicios Espirituales dirigidos por el P.Ulpiano López, eminente teólogo moralista, profesor de la Gregoriana. Aquellos Ejercicios se me quedaron grabados de manera especial, porque al final me confesé con él y le hice muchas consultas, habida cuenta de que el 12 de junio de 1968 me presenté por primera vez a un examen en la Universidad de Granada, empezando la licenciatura de Filología Clásica, paso previo a mi decisión final. Además aquellos Ejercicios fueron atípicos, por la personalidad del director, su gran conocimiento del clero y por su famosa cita del Eclesiastés 32, 4-5: “Loquere, maior natu, decet enim te primum verbum diligenti scientia, et non impedias musicam”.
La primera parte del versículo iba dirigida a la jerarquía, y la segunda también a los que desempeñaban cargos con fieles, alumnos, coadjutores y demás colaboradores, que formaban una orquesta con sus opiniones diversas, que no debían despreciar los superiores sino concordarlas en una especie de concordia discors, oximóricamente.
La calificación de estimulante aplicada a este hallazgo, se comprende fácilmente: por una parte, porque toda cita desprovista de texto incita a su búsqueda; por otra parte, porque mi deformación profesional no se conformaba con el texto latino, sino obligaba al griego, el original; en tercer lugar porque era el año paulino y ¿qué mayor homenaje a San Pablo que estudiar la doctrina del Cuerpo Místico?
Me puse, pues, mano a la obra y en estos tres años ha dedicado algún tiempo a elaborar unos comentarios teo-filológicos, que estoy dispuesto a entregar a la consideración de los participantes de este blog, poco a poco, para evitar enojosos agobios.  Desprovistos, eso sí, de los textos griegos, pues los conservo en archivos Mac en formato incompatible con PC. Espero que me perdonen los helenistas.
Y la parte rememorativa está ligada a la lectura de la convocatoria. Las operaciones aritméticas realizadas a partir de la fecha de la misma han desembocado en un terminus ad quem coincidente con la festividad del Beato Juan de Ávila.
 Un día como ese, en tiempos de Don Manuel Cortés, se organizó una peregrinación a Montilla para visitar el Santuario y sepulcro del Apóstol de Andalucía. Había que pagar una cantidad que yo no tenía. Entonces se convocó un concurso poético. Nos presentamos García Gómez y yo. Él era un poeta de verdad. Pero yo sabía cómo tocar el corazón del jurado. Presenté una poesía lacrimógena y cursi:
Tus manos, madre, tus manos,
Que me acarician el alma
Con el recuerdo impalpable
De su fuego. Me abrasaban
Tus dos manos aquel día
En que sentí la llamada
Del Señor, pero no pude
Resistir a su voz clara
A su invitación doliente,
Y fui porque no esperara.
La poesía es mala con avaricia. No la conservo. La parte reproducida es el fragmento que sé de memoria. La de José Manuel García Gómez seguro que era inmensamente mejor. Por eso desde entonces es para mí Montilla un vino amargo que me indaga por dentro-In vino, veritas- y me marea con la oprobiosa duda de una victoria apócrifa y fraudulenta.
En la convocatoria aparecen los nombres del Director,  Hº León. F. Magdaleno, y del Capellán, D. Manuel Alegre Rodríguez, Pbro.
El Hermano León fue profesor mío en la 2ª bis, estrenando el recién construido Colegio,”gracias al esfuerzo del Hermano Ignacio, y de una persona de gran corazón”, como cantaba un coro o comparsa de las Fiestas Típicas de aquella época.
El Hermano me animó a entrar en el Seminario. En la clase estaba también un hermano del  P. Hermida, de nombre artístico Angelini. Actuaba en actos públicos por toda la provincia contando chistes graciosísimos. El P. Hermida también tenía gracia y buenos golpes. Recuerdo que un día en la Misa matinal, no se encontraba la llave del Sagrario. Oficiaba el P. García Guerrero. Se formó un poco de revuelo a la hora de la comunión. El acólito iba de acá para allá y la llave no aparecía. Había murmullos. En el momento de mayor tensión se oyó a Hermida, a la sazón maestro de capilla, con su gran vozarrón:
” La puerta del Sagrario
¡Quién la pudiera abrir!
Jesús, entrar queremos,
Llegar a Ti.
Sintiendo tus caricias,
Sonríe el corazón, etc.”
Si para un proceso de canonización me pidieran que testificara sobre el dominio propio del P. García, ese sería el episodio escogido: en la crispación del rostro se apreciaba el esfuerzo que estaba haciendo para no bajar del altar y cantarle las cuarenta en bastos en respuesta al “oportuno” motete.
 Del P. Alegre son tantos los recuerdos, que harían interminable el relato. Cuando entré en el año 43 en el Seminario era Diácono, por no tener la edad exigida para recibir el Presbiterado. Estaba en el Seminario con nosotros, aunque no sé si marchó a Comillas ese mismo curso. Lo cierto es que el primer verano mío de seminarista fuimos de excursión a Medina un grupo compuesto por Junco, Prieto, Luis Valverde y un servidor.
La trayectoria de Valverde tal vez no todos la conozcan. Era hijo de un Notario de Cádiz, padre de numerosa prole, fruto de dos matrimonios después de enviudar. Había estudiado primer curso de Humanidades en Comillas y más adelante obtuvo la Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, especialidad en Filología Románica e Italiana. Fue profesor de varios Institutos, entre ellos el Columela de Cádiz.
Esta es su trayectoria externa: una vida entregada a la docencia. La interna la he completado al enterarme de la obtención de una mención de honor en el XXXI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, cuyo acto de entrega se realizó en el Ateneo de Madrid el 13 de diciembre de 2011. La obra premiada lleva por título Cleofás y es significativo que haya sido en poesía mística en lo que ha obtenido dicho premio.
 Pues decir “mística”o “misterio” es pensar en hondura espiritual, vida interior, reflexión, introspección, inhabitación trinitaria, “música callada, soledad sonora”, silencio fecundo, miopía de la carne, acuidad del espíritu, como el verbo griego del que derivan, mu/w, ‘cerrar los ojos’, y esto  era lo que vislumbraba yo cuando conocí a Luis Valverde allá por los años cuarenta, y que en los encuentros esporádicos que he tenido con él más tarde se ha ido evidenciando, al comprobar su caballerosidad, fina sensibilidad, esmerada educación y su arraigada fe, consentánea con su comprometida vida cristiana. Si la lectura de dos sonetos suyos de entre la colección de setenta que configuran su obra premiada, ha elevado mi espíritu en oración fervorosa ¡qué enriquecimiento espiritual habría supuesto para mí el haber mantenido con él un trato más asiduo!
Un hermano suyo, mayor que él, entró en el Seminario, procedente de la Acción Católica, de la que era Consiliario el P. Ramón. Terminó en Madrid, donde ejerció su ministerio en la Curia junto a D. Moisés, que fue profesor del Seminario de Cádiz del añadido curso 5º de Humanidades, en la asignatura de Lengua y Literatura.
Don Moisés se había presentado a casi todas las oposiciones de canonjía de España. Las aprobaba y las añadía a su hoja de servicios y marchaba a otra Diócesis y a otra oposición
Aunque al principio de curso nos previno con la programación de numerosas redacciones, justificadas por los sorprendentes progresos que notaríamos entre la primera y la última, llegado el momento lo sorprendente fue la facilidad con que realizamos el cálculo: la primera y la  última se habían convertido en la primera y la segunda. Pero no lo consideramos como un alivio.
 ¿Por qué digo esto? Porque sus clases consistían básicamente en al lectura del Quijote, realizada por él mismo. Se ponía a leer y nosotros a escuchar. Cuando llevaba unos días leyendo, nos pedía, para saber si habíamos cogido el estilo cervantino, que dijéramos unas frases. El primer día, como no estábamos preparados, titubeamos. Pero de allí en adelante nos aprendíamos un párrafo y cuando nos ponía a prueba, lo soltábamos. Así, por ejemplo, se levantaba Cruceira y peroraba:
“No tema vuestra merced por sus pupilos, que si a su Divina Majestad le plugo ponernos en las manos de un tan sabio maestro, unos malnacidos habríamos de ser, si nos apartáramos el negro de una uña de sus provechosas enseñanzas, dando nuestros cuerpos a la molicie y regalando el vientre con ricos manjares y generosos vinos, por más que nos lo sirvieran fermosas doncellas en bandejas de plata los unos o escanciaran los otros en copas de cristal de Bohemia, antes que templar nuestras ánimas como se templa el acero y limpiar nuestras mientes e ilustrarlas con el brillo de las letras divinas y humana, armas con que se arrancan cristianos de las garras de malandrines y follones y otra gente descomunal y soberbia, que quieren hundirlos en los profundos infiernos.”
Al oír párrafos de este jaez, Don Moisés quedaba embelesado y se confirmaba en la bondad de su método, de modo que seguía con su pertinaz lectura hasta dejarnos extenuados.
Este grupo, pues, fue el que se montó en el tren hasta Puerto Real, y desde allí emprendimos la marcha a pie. Alegre iba con el ukelele, nosotros con unas bolsitas con bocadillos para el camino. Manuel Alegre era la viva estampa de Bing Crosby, de moda entonces por su película “Siguiendo mi camino” y la canción “Going my way”
 Entramos en Paterna seguidos de un a turba de muchachos. A Medina llegamos derrengados, Junco con los pies chorreando sangre. El pueblo creía que éramos penitentes arrepentidos. A pesar de todo jugamos un partido de fútbol en un campo lleno de hoyos. Paramos en la finca “La oscuridad” de la familia Castro, emparentada con Alegre.
A la vuelta se apiadó de nosotros un camionero que llevaba a Cádiz una carga de   remolachas y nos recogió, Alegre con su ukelele y yo con una telera de pan. Al llegar a mi casa mi madre, toda emocionada, abrazó la telera antes que a mí. Pero no le guardé rencor, pues la penuria de la época había echado por tierra el protocolo.
Ordenado ya de sacerdote y con una flamante licenciatura en Filosofía, el P. Alegre fue profesor mío de una asignatura que él inauguró: Estilística Latina. Era una materia novedosa. Bajo el lema de Quintiliano aliud esse latine, aliud grammatice loqui, el autor, Rodríguez Brasa S.J., desglosaba un conjunto de leyes sencillas que marcaban la pauta de la diferencia existente entre hablar siguiendo las reglas gramaticales, y hablar según el estilo latino, en relación al orden de las palabras y a la intención del autor, cuando era preciso desviarse de él para resaltar las ideas. Era una manera sencilla de iniciarnos en la Estilística que con el tiempo estudiaríamos algunos con más fundamento. Era el dibujo antes del razonamiento.
Me gustaría llamar la atención sobre la inmensa suerte que hemos tenido los que hemos pasado por las aulas de un Seminario tan humilde. Nuestro plan de estudios era, respecto al conjunto Humanidades y Filosofía, un trivium y quatrivium modernizados, en los que la ausencia de la Astronomía se suplía con cuatro asignaturas estudiadas de dos en dos, Física con Química e Historia Natural con Fisiología.
Yo destacaría de mis cursos de Humanidades y Filosofía, únicos cursados en San Bartolomé, la Historia de la Literatura Universal, con texto de Narciso Alonso Cortés, con el que me inicié en la lectura de obras serias, auque fuera en traducciones baratas como las de la Editorial Iberia, y el Ars dicendi, texto de Retórica, cuyo autor, el jesuita alemán Joseph Kleutgen, es considerado por Hans Schwarz  en Theology in a global context, de 2005, “main head” de un grupo de neoescolásticos integrado, además de por él mismo, por teólogos de la talla de Scheeben, Heinrich, Mercier y Maritain.
De las obras estrictamente eclesiásticas conservo como oro en paño el Catechismus ad Parochos, admirable documento de latín humanístico, rico en enseñanza fundamentada en multitud de citas bíblicas, patrísticas, conciliares, singularmente tridentinas, y de teólogos, sobre todo de Santo Tomás.
Estas dos últimas obras tenían y tienen para mí el atractivo de estar escritas en latín, lengua de la que me enamoré a los trece años y mi amor hacia ella ha ido in crescendo.
Para terminar con este apartado voy a contar una anécdota. Tendré que acudir a las palabras de San Pablo en 2 Cor. 12, 1: Si gloriari oportet, non expedit quidem veniam autem ad visiones et revelationes Domini.
Yo, en cambio, vendré a mis primeras oposiciones a Agregado de Griego, celebradas en Madrid. Al término de las mismas, desconociendo aún su desenlace, fue grande mi sorpresa al enterarme de que había quedado en segundo lugar.
 Pero lo más gracioso fue la confidencia que me hizo el Presidente del Tribunal, D. Julio Calonge. En un aparte me confesó que durante todas las oposiciones habían estado intrigados al ignorar mi procedencia. De los demás opositores sabían que unos eran discípulos de Adrados, otros de Ruipérez, otros de Fernández-Galiano, otros de Díaz Tejera, otros de López Eire, pero de mí no sabían nada. Así que me soltó la pregunta.”Y Vd. ¿de quién es?” Enseguida me acordé del villancico: “Dime, niño, de quién eres todo vestido de blanco.” Me reprimí y contesté a la pregunta con una encendida loa a los profesores del Seminario de Cádiz, haciendo hincapié en su dedicación abnegada y en el mérito que suponía realizar una labor tan difícil sin poseer ninguno de ellos grados académicos en la especialidad de Clásicas.
Su método era mucha traducción, pensum diario, pocas florituras terminológicas y variedad en los textos, César, Cicerón, Ovidio, Virgilio, Horacio.
En griego, paradójicamente, no pude explayarme, pues mis dos cursos fueron calamitosos, y no quise presumir de autodidacta.
 Con estas palabras resumidas quedé satisfecho por haber cumplido un deber al reconocer ante el Tribunal, al que con toda seguridad llegarían mis palabras, el inmenso bien que me habían hecho mis profesores.
La irreversibilidad del tiempo me impidió recitarle entonces la referencia que veinte años más tarde habría de hacer a mis profesores y alumnos del Seminario de Cádiz en la cena de despedida con motivo de mi jubilación. Hela aquí:

“Los alumnos de hoy, con aquellos lejanos
Que en las humildes aulas de un viejo Seminario
Recibieron un día
Mi primer entusiasmo,
El único bagaje que, sin otra ciencia,
Realizó aquel milagro.
Allí se hizo posible la armonía
Del mensaje cristiano con lo clásico;
Allí sonó la voz ciceroniana,
Como caudal de ríos embridados;
Allí lloró Virgilio el hundimiento
De Troya entre las llamas y el engaño;
Allí enseñaba Horacio la mesura
Del “ne quid nimis”, la áurea medianía,
Y lograba escapar de la censura
Un leve “carpe diem” amansado.
Ovidio, Cicerón, Virgilio, Horacio:
Estos fueron los únicos maestros,
Yo sólo fui la voz para el relato,
Torpe continuador improvisado
De otros maestros, que en las mismas aulas
También, siendo yo un niño, me guiaban
En mis primeros inseguros pasos”

Y ahora sí que termino. En 1º de Filosofía también tuve al P. Alegre de profesor.
Sucedió ese año un hecho de consecuencias imprevistas. Se celebró una Academia, ese ejercicio público y solemne, herencia jesuítica, en el que se exponían los progresos realizados por los alumnos en la materia o materias del curso. Tenía lugar en el Salón de Actos, con asistencia de todos los alumnos de la materia, y muchas veces del Sr. Obispo.
Ese curso eligió el P. Alegre la discusión sobre el principio de causalidad. Troya sería el ponente y yo el oponente. Mi misión consistía en poner objeciones, que el defensor de la tesis tendría que rebatir. Todo muy inocente e inofensivo. El P. Alegre me dio a leer una obra de Johannes Hessen, filósofo católico neokantiano. Me acotó el apartado de la segunda parte de la obra, referente a la Teoría especial del conocimiento, que trataba del principio de causalidad.
Mi objeción se basaba en que la fórmula de tal Principio, pacíficamente aceptada por todos, ya en latín: Nullus effectus sine causa, ya en lengua  vernácula: “Todo efecto tiene una causa”, era o bien un principio analítico en el que el predicado resulta del concepto del sujeto, o bien un principio, según otros filósofos, puramente idiomático y léxico, integrado por conceptos correlativos. Incluso etimológicamente se podría demostrar su esterilidad, puesto que venía a decir que “toda cosa hecha desde fuera (ex-factus > ef-fectus) tiene una cosa fuera (causa) que la ha hecho (fecit). Era como pasar a voz activa una oración en voz pasiva.
Pero no se entendió ni por parte del Sr. Obispo ni por la del P. Barreiro que se celebraba un debate, que la objeción pretende sembrar la duda en el defensor de la tesis y obligarlo a perfilar conceptos ni, lo más importante, que se trataba de la modificación deseable de una fórmula, no de la existencia de la causalidad en el mundo, cuya negación paralizaría la actividad desde la fontanería hasta la microbiología.
Cierro los ojos y veo al Sr. Obispo encasquetándose de vez en cuando el solideo y dirigiendo hacia la improvisada tribuna un dedo admonitorio, mientras defendía, como guardián de la fe, la existencia de un Dios creador frente a doctrinas deletéreas propagadas en el mismísimo Seminario; y, llegado su turno, al P. Barreiro, con semejante energía pero distinta gestualidad, juntando delante del pecho ambas manos con los dedos unidos por las yemas, para alzarlas luego al aire y separarlas bruscamente, simulando la erupción de un ardiente géiser, mientras exclamaba:”Ex nihilo nihil fit, ex nihilo nihil fit”
Yo permanecía absorto, consciente de que los dardos iban dirigidos al P. Alegre, que, como un San Sebastián, recibía en el pecho su justo castigo por haber tenido la inconcebible osadía y  la obsesiva incongruencia de empeñarse en inculcar sentido crítico en unos estudiantes de Filosofía.
 Aquella malhadada Academia acarreó grandes cambios y alarmantes coincidencias. El P. Alegre fue destinado a Jimena de la Frontera con la misión de seguir investigando en la reformulación del principio de causalidad; no habían pasado dos  años cuando Don Hermenegildo Pacheco entraba  en el aula de 1º de Filosofía; en la calle Real de San Fernando Don Recaredo García Sabater conservaba su pacífico gobierno de la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco, y en 1949 Don Ataúlfo Argenta era nombrado Director único de la Orquesta Nacional.
De esta manera, en la mitad del siglo XX, consolidaban su poder los visigodos en España.

Juan de la Fuente

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Navidad e informe 2011 del Comité René Cassin



COMITE RENÉ CASSIN
MEMORIA DE ACTIVIDADES 2011

1. Fundado en 1993, registrado en el nacional de asociaciones del Ministerio del Interior ese mismo año, con el número 124. 673, financiado por donantes privados miembros o colaboradores de la entidad, no participa en convocatorias de subvenciones públicas de cualesquiera Administraciones nacionales o comunitarias europeas. Integrada por 690 personas voluntarias, de las cuales 52 son abogados. Sus fines se enmarcan en la promoción y defensa de los derechos humanos, específicamente de los migrantes pobres o en precariado social.
2. Forma parte de la Coalición por la Corte Penal Internacional. Colabora con la Fundación Habitafrica, con Médicos del Mundo Andalucía y con el Comité Regional Indígena del Cauca (Colombia).

RELACION DE ACTUACIONES
3. INCIDENCIA
3.1. Documentación sobre acontecimientos en Túnez y otros países del Magreb remitida individualmente a 350 congresistas y a 263 senadores, en febrero 2011.
3.2. Documento sobre situación de migrantes libios en Italia, de forma personal a los mismos congresistas y senadores, en marzo.
3.3. Remisión del informe sobre la situación en el Cauca y acciones de la Misión estable del CRIC que desarrolla nuestro Comité. Remitido a los congresistas y senadores y a los 690 voluntarios de la entidad, en septiembre.
3.4. Información a 222 ayuntamientos de Andalucía sobre las actuaciones de la Coalición por la Corte Penal Internacional, marzo.
3.5. Remisión al voluntariado del Comité del auto de la Audiencia Nacional sobre el procedimiento derivado de la denuncia presentada en su día sobre la muerte de 191 niños en la Franja de Gaza, por los ataques del ejército de Israel.
3.6. Remisión a nuestro voluntariado, asociaciones de migrantes y a congresistas y senadores del documento redactado por el magistrado del TSJ Cataluña, Sr. Preciado Doménech, sobre consecuencias de las modificaciones de la LOPJ como consecuencia de la aprobación de la LO 12/2011, de 22 de septiembre. Octubre.
3.7. Envío de forma individualizada a todos los congresistas y senadores, a entidades y al voluntariado del Comité del Informe sobre inmigración y caída del régimen  de Gaddafi, analizando sus consecuencias. Redactado por el investigador US y colaborador del Comité don Bruño Raffaelle Colleti, editado por nuestra entidad. Siguiendo la línea iniciada por el que publicamos en 2010 sobre Afganistán. Noviembre.
3.8. Presentación y envío postal a los 680 ayuntamientos constituidos a raíz de las elecciones municipales 2011, tanto del Comité como de la Fundación Habitafrica, solicitando que designen una persona de confianza de la alcaldía para establecer el enlace con nuestras actividades. Septiembre a diciembre de 2011.

4. Misión estable en España del Comité Regional Indígena del Cauca (CRIC)
4.1. Desde 2008 ejercemos esa misión. El CRIC se creó en el Cauca (Colombia) en 1971 y agrupa a 112.000 indígenas de 29 cabildos. En Colombia viven 1.300.000 indígenas, un 2,8% de su población, pertenecientes a 8 etnias. Entre 2001 y 2010 ha sido asesinados por paramilitares, grupos guerrilleros y el propio ejercito nacional no menos de 1.500 indígenas, niños entre ellos.
4.2. En 2011 hemos intervenido directamente en  once procedimientos ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya, así como ante el Parlamento Europeo y el nacional español en defensa de la memoria y los intereses de los familiares  de otras tantas personas asesinadas.
 
5. Miembro de la Coalición internacional en apoyo de la Corte Penal Internacional
5.1. Desde 2007 formamos parte de la Coalición integrada por dos mil organizaciones de voluntariado de todo el mundo. En Andalucía somos la única entidad miembro. El Objetivo en apoyar a la Corte Penal Internacional con sede en La Haya.
5.2. La directora de este programa en el Comité a intervenido, apoyado e informado a nuestro voluntariado en los siguientes asuntos:
5.2.1. Rwanda.  Apoyo a la campaña “basta de impunidad en Rwanda”, así con en los procesos que han acabado en condenas de altos oficiales del ejercito.
5.2.2. Kenia. Apoyo a la investigación del fiscal de la Corte en Kenia tras la violencia posterior a las elecciones, en abril de 2011. Emisión de ordenes de detención.
5.2.3. Otros países en el centro de África. Se han apoyado las investigaciones iniciadas en la Republica Centroafricana, Darfur, Sudán, Uganda, la República Democrática del Congo.
5.2.4. Lo mismo respecto a Afganistán, Colombia, Costa de Marfil, Georgia, Guinea y Territorios ocupados de Palestina.
5.2.5. Remisión de diversas cartas a autoridades de El Salvador y Nicaragua solicitando la ratificación de sus respectivos paises del Estatuto de la Corte Penal Internacional.
5.2.6. Gestiones relacionadas con Costa de Marfil y Sudan.
5.2.7. Gestiones con 222 ayuntamientos de las ocho provincias andaluzas para proponerles que apoyen actividades de la Coalición.

6. Protocolo de asistencia juridica a Medicos del Mundo Andalucia
6.1. Desde 2010 nos encargamos de la asistencia legal a las personas que asiste Medicos del Mundo en sus programas en Andalucia.
6.3. En este año hemos intervenido en siete procedimientos relativos a personas relacionadas con actividades de prostitución.
7. Atención directa y personal a migrantes vulnerables o en precariado social.
7.1. Dos tardes cada semana realizamos una permanencia en nuestra sede social en Sevilla atendiendo a personas previamente citadas que nos derivan las cáritas parroquiales, asociaciones de inmigrantes, iglesias evangélicas-
7.2. En total hemos intervenido en 22 casos, a los cuales se ha atendido en 52 ocasiones, dadas laas complejidades de los requerimientos para tratar de solucionar sus distintas situaciones.
7.2. Atenciones por requerimientos directos a los letrados hemos prestado otras 45.

8. Información complementaria.
8.1. Secretaria general: Mercedes Alconada de los Santos.
8.2. Tesorero: Francisco Javier Gonzalez Sanchez
8.3. Secretario ejecutivo: Rafael Budia Fernandez
8.4. Directora programa Coalición CPI: Amelia Esteve Sicall
8.5. Administrador de la página web CRC: Alejandro Romero Cabrera.
8.6. Letrados de atención directa: Patricia Manzano; Manuel Mejias, Angel Marquez; Luis Manuel Ventura; Alberto Revuelta
8.7- Documentalistas: Nicolás López; Clara R Navarro; Carmen Conejo; Agustín M Solis,
8.8. Presidencia: Alberto Revuelta Lucerga

Sevilla, 22 de diciembre de 2011

viernes, 7 de octubre de 2011

TEXTO ORIGINAL DEL MAGISTRADO DON CARLOS HUGO PRECIADO DOMENECH

La LO 12/2011 de 22 de septiembre, vigente desde 24 de septiembre de 2011 modifica de forma opaca e inmotivada unos pocos artículos de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Es una de esas normas que pasan inadvertidas en medio del reciente maremoto legislativo y que cuando uno repara en ellas, levantando el velo de lo que esconden,  sufre de nuevo la náusea de un poder político en fraternal alternancia y con consensos lo suficientemente amplios para proyectar un largo período de “prosperidad”.
Si pudieron con la Constitución, ¿No van a poder con la independencia de los Jueces?
 La disimulada norma modifica, como decíamos, unos pocos artículos de la Ley que regula el Estatuto Orgánico de los Jueces/as y Magistrado/as (LOPJ 6/85) , que en clave constitucional (art.122.1 CE), representa la garantía del ejercicio independiente de la potestad jurisdiccional, llamada a preservar ésta del interés político, el cuál en un Estado de Derecho y, sobre todo Democrático, ha de estar separado del interés del ciudadano en la aplicación recta e imparcial de las leyes incluso, o sobre todo, frente a los poderosos (sean públicos y políticos o privados y de mercado)
 La reforma modifica el art. 351 letra f), art. 356 letra f) y los apartados 6 a 7 de la DT 8ª de la LOPJ.
Si hubiéramos de resumirla en una frase podríamos decir que significa que Justicia y Política pasan a del flirteo, más o menos disimulado,  a la orgía pública y desbocada.
 En efecto, la reforma “coloca”, a los colocables,  -aspirantes sin mérito a cargos meritorios- en situación de acceder a los cargos más altos de la judicatura y del TC, en su caso, por la puerta de atrás y con el inocultable consenso (es una Ley Orgánica que requiere la mayoría absoluta del Congreso) de PP y PSOE
 El método, sibilino y a la vez grosero, consiste en declarar en situación de “servicios especiales” en la Carrera Judicial a: Jueces/as y Magistrado/as que   sean nombrados para cargo político o de confianza, con la rimbombante garantía de que una vez reingresen a la Carrera Judicial tras su azaroso paso por la política “deberán de abstenerse de conocer de los asuntos concretos vinculados con su actividad política.”
 Por otro lado, los   Jueces/as y Magistrado/as que se presenten a un cargo público representativo: desde Alcalde a Parlamentario de la UE, pasando por Diputado o Senador, y no sean elegidos podrán reingresar a la Carrera judicial, eso sí, con el impagable compromiso de  abstenerse de conocer de los asuntos concretos vinculados con su actividad política.
 Traducido al castellano de calle, podemos identificar con la ley en la mano  cuatro  tipos de situaciones escandalosas que la reforma auspicia y promueve y que vienen a poner al día la tan rica en biodiversidad Taxonomía Judicial Ibérica:
 1) DE JUEZ MOLESTO A JUEZ POLÍTICO
-Juez/a lleva caso de corrupción de Partido Político X, con implicaciones públicas y mediáticas
-Partido Político X le ofrece a dicho Juez importante y bien remunerado cargo de Director General de Justicia y otras menudencias.
- Juez X con salario recortado y familia a cargo decide emprender su carrera Política y dejar de lado el caso en cuestión, que pasa a ser llevado, quizás por un Juez/a sustituto, (en precario y fácilmente condicionable a través de su no renovación) ; quizás por un nuevo Juez que ha de revisar la causa, normalmente de varios tomos
- Caso en cuestión se archiva.
-Juez X reingresa a la carrera después de su “intensísimo” trabajo en la Dirección General en cuestión  durante el cuál habrá sido remunerado por su antigüedad como Juez y le computa todo el tiempo transcurrido como antigüedad, para ascensos y para derechos pasivo. Por si fuera poco, su plaza le quedará reservada hasta que decida regresar.
 2)  DE POLÍTICO A JUEZ CON ALTOS DESTINOS
- Con la reforma en la mano uno puede ingresar a la Carrera Judicial por oposición o concurso  y al año siguiente “fichar” por el Partido Político X, que le mima, la paga y le mantiene en diversos cargos, todos ellos de una dureza intensa como director de campaña, Secretario de Estado de Grandezas y Títulos nobiliarios, etc.
- El “pobre” Juez lleva 15 años en tales desagradecidas funciones y decide su reingreso a la Carrera Judicial, quizás con ocasión de que su Partido X, que se alterna con el Partido Y (como en los mejores tiempos de Cánovas y Sagasta)  acaba de perder las elecciones.
- Pero el Partido X, siempre agradecido con sus jueces-políticos o con sus políticos-jueces, propone al Juez, que en su vida a puesto una sentencia, y que sin embargo atesora una inabarcable experiencia en, p.ej. Grandezas y Títulos nobiliarios, como miembro del TS o del TC.
- Por supuesto, hay que suponer que en el interior de este juez no quedará ningún atisbo de condicionamiento ni de agradecimiento a su Partido X, que tantos años lo ha tenido en barbecho, y que ejercitará su nuevo Alto destino con total probidad e independencia.
 3) JUEZ VENGADOR
Si el Partido Y vence al Partido X, frente al que el Juez Z no ganó la alcaldía y 2 años después es denunciado un cargo del Partido Y por prevaricación, cohecho, etc., el Juez Z podrá ver el caso pues, en sentido técnico, no está “vinculado con su actividad política”, que consistió en  limitarse a perder unas elecciones.  También hemos de suponer que tras una campaña de alto estilo, como las que vemos en España, sin descalificaciones personales ni palabras gruesas o símiles futboleros, el Juez Z no guardará ningún rencor ni ánimo de venganza contra el miembro del Partido Y que lleva dos años en la siempre mal remunerada Concejalía de Urbanismo a la que el Juez Z aspiraba.
 Para terminar, y por si no hubiera bastante, hay una cuarta categoría:
 4) EL NO JUEZ DE LA DISPOSICIÓN TRANSITORIA 8ª
Aquel que en su vida ha ejercido de  Juez, habiendo pedido una excedencia voluntaria el día después de su ingreso y que a partir del día 24 de septiembre de 2011 (que en su casa celebrarán como el 1 de Mayo), por obra y arte de la citada DT 8ª podrán reconocérsele como servicios efectivos en la Carrera Judicial todos los años que ha estado en excedencia sirviendo al Partido X, o Y, tanto da y que mañana mismo podrá postularse a Altos Destinos.
Hace no mucho un Vocal de nuestro CGPJ me aleccionó, indignadísimo,  por  opinar que la justicia española es parecida a la de países como  Egipto (antes de la revuelta) y que los ciudadanos confían cada vez menos en ella.
Sin embargo, debo coincidir con el Vocal: lo que esta ley supone nos diferencia netamente de tales países: Ellos andan hacia la Democracia, mientras nosotros la estamos desandando.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Para hipocresía, la que se estila con el tema de los toros.

Lo que a mí me pasa es que cada vez estoy más hecho un lio.
Después de leer varias veces el artículo de José Antonio Carmona (porque hila tan fino que con una vez no sirve) me decido, osado yo, a dar mi opinión. Vaya por delante mi aplauso a dicho artículo.
Parece mentira que un berrinche de niño, provocado por intereses, pueda llegar a formar parte, de buenas a primera, de las leyes de una comunidad. Se está prohibiendo por ley (todos sabemos que el abuso de la prohibición es una de las características propias del fascismo. El humanismo informa, aconseja, oye, respeta…y penaliza el incumplimiento de la ley, pero después de existir una ley rumiada y consensuada.), una actividad ancestral, en un contexto donde la violencia forma parte del diario. Me encanta la frase de Carmona: “estoy en claro desacuerdo con las corridas y también en desacuerdo con la prohibición (dejemos que las aguas bajen por el río, ya llegarán al mar).
Analicemos un poco este atropello por el que muchos se están rasgando las vestiduras y analicemos también otros atropellos de los que nadie se asombra.
El toro de lidia vive su vida como un rey. Desde que nace está mejor cuidado que el perrito de la Presley (o Preysler), libre por el campo, con toda la comida que quiera, vacunado, desparasitado, mimado, con todas las hembras que quiera, (en esto está mejor que el Rey), e imagino que las vacas estarán igual de contentas, en fin, una vida plena y salvaje en el sentido peyorativo de la palabra. Pero durante veinte minutos, sufre la inmisericordia del hombre antes de morir.
Poniéndome la mano en el pecho y puestos a elegir, yo preferiría esa vida a la del perro del ciego, con la misma felicidad que los esclavos negros de las antiguas Américas, trabajando toda su vida en algo tan antiperruno y antianimal como la obediencia incondicional y la aceptación de las costumbres humanas. Estoy seguro de que el que se rasga las vestiduras por la muerte del toro no tendrá inconveniente, posiblemente, en tener un canario toda su vida en una jaula. Y -sin posiblemente- comerse una tortilla hecha con el huevo de una gallina que está toda su vida ¡toda su vida! en una jaula en la que con dificultad se puede dar media vuelta. Comer y poner huevos, comer y poner huevos y cuando no pone huevos es decapitada, sin haber podido escarbar en la tierra, ni fijar su posición social picando a otras gallinas, ni nada de lo que gusta un gallina.
Ese ultrantitaurino que se rasga las vestiduras, si viene a Sevilla, no tendrá inconveniente, dado el caso, de admirar esa gran ciudad subido a un carro tirado por un caballo que está amarrado toda su vida a esos dos palos, 14 horas diarias haga frio o calor a pleno sol, incluido domingos y añorando, como especie, su vida salvaje.
El toro no sufre más que el ñu o la cebra que es asfixiada lentamente bajo los colmillos de una leona mientras el ultrantitaurino se recrea viéndolo en Odisea.
Todo esto sin hablar del boxeo o de la prostituta propiedad de una mafia y posiblemente visitada, cuando se le desborda la testosterona, por un ultrantitaurino de esos que se tiñen de rojo y se tiran al suelo. No sé a vuestras señorías, pero yo prefiero reventarme un dedo con un martillo en privado que una humillación, injusta o no, en público. O del corredor de la muerte de EEUU, China, Irán u otros. Diez años en el corredor de la muerte y la media hora de la ejecución no tiene punto de comparación con los veinte minutos del toro bravo. Y no los he visto nunca metiendo los dedos en un enchufe para reivindicar la abolición de la  pena de muerte humana. Y sin hablar de los ciervos del parque de Los Alcornocales que, aterrados durante horas por la jauría de los perros de los señoritangos que los persiguen, son instigados, disparados, mordidos y muertos a puñal para disfruten de algunos.No me gustan los toros y soy contrario a la muerte cruenta del animal. Simplemente podría estudiarse llevar a cabo el espectáculo pero sin pica ni espada y todos tan contentos, esperando que, por su peso, desaparezcan las corridas (de toros), pero eso no creo que lo acepten algunos porque parece que lo que les interesa no es mirar por el sufrimiento de los animales sino ir cortando todos los hilos que les conecten con el resto del país. Políticos.
Al principio dije que estaba hecho un lio y lo digo porque a mí, aunque no me gusten los toros, me gusta pasear en coche caballo, me gusta ver Odisea,  el jamón de bellota y una vez tuve un canario en una jaula hasta su muerte.
Que seamos menos hipócritas y más consecuentes es lo que haría falta.
Luiyi

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un apunte acerca de la palabra (y por tanto del concepto) cultura aplicada(o) a las corridas de toros

Luis (... ...) hoy se está viviendo un ambiente caldeado entre algunos sectores taurinos y antitaurinos de Cataluña, no sé si habrá algo más por el resto de España. Pero a mí lo taurino me afecta -en claro desacuerdo con los corridas y también en desacuerdo con la prohibición (dejemos que las aguas bajen por el río, ya llegarán al mar)- y por eso he rotomado un antiguo escrito, ya publicado y no sólo en mi blog, lo he rotocado mínimamente y te lo envío por si te pudiera servir. Te lo digo sinceramente: no sé si estoy hablando de algo que no interesa a nadie o a muy pocos.
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Un apunte acerca de la palabra (y por tanto del concepto) cultura aplicada(o) a las corridas de toros


Mañana 25/9/11 según dictamina lo aprobado por el “Parlament català se celebrará en la plaza de toros Monumental de Barcelona la última corrida de toros. Se ha vuelto, por este motivo, a remover las actitudes de mucha gente acerca del tema. Y para hablar de “los toros” es muy normal en nuestra sociedad utilizar la palabra cultura. Son los defensores del mantenimiento de las corridas los que utilizan asiduamente la palabra: “cultura” para apoyar su postura a favor de la llamada ”fiesta nacional”. Se oyen constantemente, refiriéndose no al animal sino a las corridas, que “los toros son arte, son cultura, son tradición”,. Esta mañana mismo he oído a un contertulio de un buen programa de una televisión catalana que las “corridas de toros” son cultura, son tradición y que las tradiciones hay que conservarlas. Y leo ahora mismo en la prensa que un determinado partido político ha dicho en el “Parlament català” que la de mañana (25/9/11) no será la última corrida de toros que se celebre en Barcelona. Ante estas manipulaciones, quizás bien intencionadas -de internis neque ecclesia, decían los escolásticos-, no puedo permanecer indiferente y expongo mi opinión sobre la cultura, pero, antes quiero decir que el hecho de que algo sea -o sea llamado- tradicional no justifica en modo alguno que haya que conservarlo. Hay ¿tradiciones? Que son una aberración para la conciencia humana que está alcanzando niveles que antes no tenía. No es necesario aludir a la famosa ablación del clítoris, o a los pies escayolados de las niñas chinas, en muchos pueblos de España se siguen haciendo cosas aberrantes con motivo de las fiestas: tirar una cabra de un campanario, jugar con un becerro para que caiga al mar, degollar a tirones a unas aves atadas, los corre-bous de muchos pueblos… Sin hablar de muchas tradiciones de la vida de la España profunda...

No voy a entrar en discusión sobre el tema: “toros” sí, “toros” no (¡aunque llamar a España “la piel de toro”! Suena muy mal, es quedarse muy corto con la expresión...), sobre todo porque no es el objetivo de este escrito. Y también, porque cualquier discusión es inútil si sólo se habla a la razón, es necesario un cambio de conciencia (no sólo moral, también ontológica -no simplemente óntica-), de actitud, de lo contrario la razón estará cerrada y “se obligará a Galileo a retractarse por decreto”. No sería posible hablar con un ciudadano de la Roma imperial de la conveniencia de comprar en el supermercado. Y las diferencias de conciencia no son sólo cronológicas. Este cambio, entre otras cosas, es don, un don que se entrega a todos, como la luz, pero tan sólo los que tienen el corazón abierto (las puertas de la casa -la Inteligencia o la Conciencia- abiertas) lo reciben en su interior. “Quien tenga oídos para oír que oiga” nos dice el Maestro de Nazaret, a todos llegaba su palabra, mas no todos la recibían. La razón buscará siempre motivos, no siempre auténticos, que “justifiquen” las actitudes preconcebidas, el ejemplo más patente lo tenemos en las “ideologías”.

Me está llamando mucho la atención el recurso constante que se está haciendo a la cultura para justificar en este caso las corridas de toros, pero podrían ser otros. Cuando afirmamos “eso es un fenómeno cultural” esperamos que nuestra sentencia sea definitiva y sin apelación posible. Por el mero hecho de ser cultural parece que cualquier cosa queda plenamente justificada. Estoy percibiendo que la palabra “cultura” tiene en cada (casi) boca que la utiliza un significado diferente, no significa lo mismo para un torero que carece de formación alguna, para un erudito en las artes plásticas, para un investigador, para un político... Por descontado que dicha palabra es ambigua, tiene varios significados, pero lo que no puede tener nunca es un significado distinto para cada persona, que es lo mismo que no tener significado alguno. Sinceramente deseo que cualquier persona que me afirme: “eso es cultura”, me explique a su vez qué entiende por cultura (erudición, arte, creatividad, información, conocimiento, técnica, vida, costumbre, tradición ¿cuánto tiempo necesita algo detrás para ser tradicional?, escritura manual, forma de conciencia, culturismo físico, capacidad atlética, conocimientos musicales... o todos ellos a la vez). Cuando un vocablo sirve para significar muchas cosas, termina no significando nada, por ejemplo: cosa, es un simple comodín. Puede significarlo todo, así no significa nada salvo por el contexto que será el que le dé el significado concreto en cada caso.

Me preocupa muy seriamente las afirmaciones que se están propagando por los defensores de las corridas, también por los políticos que las defienden, en el sentido de que los toros (las corridas de) son un bien cultural. ¿Qué significan con eso de “bien cultural”? Me encantaría que me lo describieran, no pido una definición, sino una simple descripción que nos pueda situar a todos sobre el mismo tema.

Por mi parte en este breve escrito voy a acudir al “Diccionario de la lengua española de la Real Academia”.

Dicho diccionario (normativo y por lo tanto conductivo para los que hablamos esta lengua) dice que cultural es lo perteneciente o relativo a la cultura.

Y a cultura le da varios significados (es ambigua o polivalente):

Etimológicamente procede del latín “colo, colui, cultum” = cuidar el campo, labor agri, agri-cultura: “cultura” = cultivo (del campo). Es claro que a este significado no se refieren los que hablan de cultura en los debates taurinos.
Anteriormente por culto se entendía el homenaje que se tributa a Dios. A éste significado tampoco.
Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre.
Creo que en este sentido en modo alguno puede ser aplicada la palabra cultura al mundo de los toros. Poco refinamiento hay de facultades intelectuales en este mundillo. Lo cual no obsta para que muchos periodistas y adláteres publiquen escritos sobre el tema, a veces, muy bien elaborados.
Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, etc.
Algo podría aplicarse bajo el amparo de este significado. Se trata claramente de una costumbre, cuyo alcance social habría que calibrar y de una expresión artística que habría que reconsiderar dentro de todas las dimensiones de lo humano, la de la Verdad, el Bien y lo Bello. Hay muchas formas artísticas que no se pueden seguir realizando hoy por muy “culturales” que sean, como las pinturas rupestres, por poner un ejemplo. No digamos ya otras formas interpretadas en su tiempo como artísticas y que eran verdaderas aberraciones humanas vistas desde la perspectiva del mundo actual, como la costumbre china de vendar los pies de las niñas hasta deformárselos para que estuvieran bellas. Lo Bello es una invariante en el ser humano, la percepción de lo Bello es perecedera y cambiante. Esto sólo no puede justificar por sí mismo la pervivencia por tiempo indefinido de la costumbre. Y la crueldad no tiene cabida en una conciencia sensible a la Red de la Totalidad.


Por último, habla el Diccionario de cultura popular: conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo. Evidentemente este sentido cae de lleno en las corridas, pero tenemos que concluir que han de tener en principio el mismo valor cultural que los bailes de las fiestas populares, por ejemplo. Y que no todas las manifestaciones populares muestran un acercamiento de la conciencia a lo Bello, o Bueno, sino todo lo contrario.

Por supuesto que no todos los significados de la palabra cultura tiene el mismo valor para la humanidad y su evolución. Lo que ha conseguido la cultura en las ciencia médicas no es comparable al hecho de tirar una cabra desde el campanario de una iglesia (una costumbre popular que expresa la forma de ser de un pueblo) o que los toros “embolaos” de las tierras del Ebro (algo similar a lo de la cabra). Hay valores e infravalores... y todo ello cabe en el campo semántico de la palabra cultura, salvo que queramos ser reduccionistas y quedarnos sólo con lo que entendemos como bueno. Se habla y con razón de la “cultura de la guerra”. No podemos decir, por desgracia, que la guerra no sea una costumbre entre los pueblos, pero, ¿es un valor?.

No es tema de este escrito calificar la fiesta llamada nacional, así que en ello no entro. Sólo una confesión personal, que muchos conocen, yo fui muy aficionado a las corridas de toros, fui a muchas “tientas” y en todas toreaba, y durante dos años capellán de la plaza de toros de Cádiz (antes de que la derruyeran), allá conocí a toreros muy famosos de la época: Paco Camino, Rafael Ortega, Palomo Linares, El Cordobés...

Quiero recordar en estos momentos algo que dije ya en mi blog sobre el miedo existencial a la muerte, porque tiene que ver con el concepto de cultura. La cultura es la historia de lo que ha hecho la humanidad para luchar contra la muerte, para distanciarla en el tiempo. Y entre los elementos culturales de la época mágica, cuando la conciencia aún estaba en pañales, el hombre creó los sacrificios sustitutorios, cuya sombra se alarga hasta hoy en las corridas de toros. Por eso también, éstas son cultura, porque son herederas de los sacrificios sustitutorios pre-neolíticos o neolíticos, son cultura pero cultura pre-neolítica, generada por una conciencia en ciernes, por una Diosa (la Gran Diosa) sedienta de sangre, generada por unos hombres que no habían abierto aún los ojos a la comunión con la Totalidad, son cultura nacida en la crueldad.

Por ello las corridas de toros, entiendo, son un bien cultural, o sea, son cultura que muestra algo de la forma de vivir de un pueblo, pero cultura de la época mágica de la humanidad, como pueda ser el Vudú, el animismo, los sacrificios rituales... o escribir en papiros y alumbrarse con lámparas de aceite, las corridas de toros son culturas de la crueldad neolítica. ¿No serán un ancestro que aún sobrevive?

José A. Carmona

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿NACIONALISMO? Reflexiones de andar por casa

Recuerdo que hace años cuando Miguel Indurain triunfaba en Francia se formó un revuelo en la prensa, se afirmaba en la misma que Indurain “renegaba” de ser español. A los pocos días el propio ciclista corrigió lo dicho en la prensa -¡el sensacionalismo de los mass media!- diciendo que él no renegaba de ser español, que lo que había dicho era “¿Qué más da ser español, francés, italiano...? ¡La nacionalidad no tiene importancia alguna! Es claro que existe un abismo entre lo que se afirmaba en los medios al dar la noticia y lo que afirmó posteriormente Indurain. Es indiferente ser de la nación que se sea, el nacimiento en un lugar determinado es fortuito. (Probablemente muchos “esotéricos” entiendan que no lo es).

El pasado día 11 se celebró en Cataluña la fiesta “nacional”. Los catalanes y las instituciones la llaman “nacional” porque entienden y propugnan que Cataluña es una nación. En ese día, mientras paseaba, me conecté por radio a la emisora del arzobispado de Barcelona porque emiten una música de alta calidad. Mas resultó que en esos momentos no daban música, sino un sermón de un “cura” que predicaba la necesidad del amor a Cataluña como patria, pero advirtiendo que este amor no podía ser óbice para el amor universal -¿a todas las naciones?-, porque el llamamiento cristiano es al amor universal. Amor que a juicio del que hablaba se había de realizar a través del, o en el amor a Cataluña.

Yo entiendo estos dos casos como ejemplo de dos actitudes humanas ante el hecho de la nacionalidad, sea ésta política o simplemente cultural.

Yo soy andaluz y como tal soy miembro de la nación-estado llamada España. Hace cuarenta años que vivo en Cataluña, a la que los catalanes llaman también nación, aunque no sea estado . Actualmente hay una gran efervescencia nacionalista, que en muchas personas es independentista. Las razones que aducen son de lo más variado, a mi parecer abundan las sentimentales que también han contado, y cuentan mucho, en la historia de la humanidad. Pero ante todo soy hombre -en mi caso varón-, y aún antes sencillamente soy, lo cual me hace miembro de la Humanidad y del Kosmos. Esta es la realidad histórica -y metahistórica- en la que vivo y sobre la que quiero opinar alguna cosa, aunque a nadie pueda importar lo que yo opine.

Soy un lector asiduo de J. Krishnamurti. Pienso que es uno de los grandes místicos del siglo XX. Pues bien, Krishnamurti allá por los años 50 del siglo pasado habló sobre el nacionalismo en una entrevista. En la misma dijo cosas como ésta: “el nacionalismo es un veneno” o “cuando termina el nacionalismo llega la inteligencia, esto es, la comprensión -no meramente intelectual, sino vital, la persona que abraza, que se abre y acepta- de lo que es”. Se trata de una opinión muy importante, que él razona en la entrevista, pero que yo quiero matizar.

Nación, país, estado, región, provincia, comarca, ciudad, pueblo..., cuerpo, psique, espíritu, familia, paisano... individuo, colectividad... espiritual, material... científico, filosófico, histórico, artístico... constantemente estamos marcando fronteras de todo tipo y nuestra cultura parece regodearse de forma especial en ellas. Tenemos en Occidente una mente analítica muy desarrollada. Esta mente analítica que reporta grandes beneficios a la hora de medir, es un gran obstáculo a la hora de “comprender”. ¡Hemos llegado a llamar “comprender” a la percepción meramente mental! Hemos borrado la “comprensión” de nuestro mundo vital, la hemos reducido a la mente. Esto ya empezó cuando con la mejor intención posible se identificó pensar con existir como paso inconsciente posterior al “cogito ergo sum”. ¡Y lo que más me duele es que vivimos en ello tan tranquilos! Sin pretender ir “ab ovo” veo en este desarrollo analítico una de las raíces, hay otras causas como la tecnología, el cientificismo..., del individualismo exacerbado y patológico en el que vivimos. Así empezamos a poner fronteras: Kosmos o Totalidad, Tierra, Humanidad, Europa, España (o Cataluña, o País Vasco), Cataluña (o Andalucía...), Barcelona (o Cádiz), Badalona (o Chiclana...) hasta llegar a la familia y al individuo.

Las fronteras tiene mucho de bueno y necesario porque los hombres tenemos sentidos y éstos viven dentro de lo cercano, pero a su vez tiene mucho de malo si lo que hacemos con ellas es separar en lugar de integrar porque el hombre es espíritu, o sea, ser que “comprende”, que vive en comunión con la Totalidad. El hombre no es simplemente un individuo, como lo es una manzana o una piedra, sino que es persona. Y la persona es relación constitutiva, mucho más, aunque también, que un simple sujeto de derechos, a lo que queda reducida en esta sociedad y aún muchas veces ni eso. Mucho más que lo opuesto a la sombra, mucho más que el ego, es sencillamente consciencia constitutiva de unidad. Y en esta consciencia no cabe la exclusión, no cabe la frontera por la sencilla razón de que no existe, no es. No es lo mismo ser individuo, sujeto de derechos, que ser persona: consciencia de unidad.

Sabemos que la palabra griega que traduce la de persona es hipóstasis, nombre con el que se conocía a la máscara que los actores teatrales se ponían para interpretar a los personajes en la Grecia clásica. Dicha máscara servía para que la voz llegara hasta los espectadores, pues servía como un megáfono que aumentaba el sonido, de ahí que los latinos tradujeran la palabra griega por per-sonare (hablar desde el interior, hablar desde dentro, re-sonar). Simbólicamente podemos utilizar el origen de dicha palabra para indicar que persona es aquel individuo que habla desde su interior, que habla desde el sí-mismo y en el sí-mismo recibe y se realiza. El ser abierto a..., el ser-relación. En este sentido podemos renunciar a la tan conocida comparación de hipóstasis- persona con hipóstasis-máscara.

Evidentemente en tanto en que la relación es elemento constitutivo de mi propio ser, las trabas a esta relación entorpecen mi propio ser, no me dejan ser persona. Y todo nacionalismo (el español, el francés, el británico, el catalán...) a lo largo de los últimos siglos de historia ha entorpecido y mucho la relación entre los individuos. Digo en los últimos siglos porque antes no existía el nacionalismo, sino el imperialismo, el tribalismo... Pero a la vez la nación es algo necesario para que el hombre (varón/mujer) viva en desarrollo. El hombre no puede perderse en una vaguedad, en una Totalidad a la que su conciencia no ha llegado. De igual manera que el lenguaje es una de las grandes conquistas humanas, pero que ha de ser ejercida por medio de una lengua concreta, no de forma genérica, lo mismo sucede con la integración en la Totalidad, se ha de ejercer por un medio concreto, (de un trozo de tierra o de toda ella, de una historia concreta no de la historia...) medio que no puede ser una frontera cerrada, sino una puerta abierta a... El ejemplo de una mansión con muchas puertas nos puede servir: para entrar en la mansión necesito acceder, hoy por hoy, a través de una puerta (en el futuro puede que se acceda de otra forma), pero si me quedo en la puerta no estoy en la mansión. La puerta en este ejemplo sería la nación o la lengua, según lo dicho. Si antepongo la lengua o la nación a la Totalidad, no estoy en la conciencia de unidad (¿no soy persona? Al menos plenamente), pero si la puerta solamente es un medio de acceso, ésta ha dejado de ser límite y se ha convertido en apertura. Los nacionalismos sin conciencia de Plenitud no son más que tribalismos con la cara lavada. Hay mucho tribalismo aún en la humanidad y, porque lo llamamos cultura, no queremos avanzar, no queremos ser personas.

¡Ojo! Lo que afirmo de los nacionalismos puede ser aplicado igualmente a la pertenencia a una institución sea religiosa o no, a un club de fútbol, a un partido político... a cualquier frontera colectiva que nos de la fuerza para afianzarnos en nuestra individualidad, en vez de ser la conciencia que elimine toda frontera o exclusión.

Sabemos que la concepción de la nación-estado surgió allá por los comienzos del siglo XVI, y hoy vemos todos los inconvenientes que está creando para que los estados se integren en una unidad mayor. Nadie quiere renunciar a la soberanía. A la vez que contemplamos que algunas naciones-culturales quieren convertirse en naciones-estado. Por descontado que una nación-cultural tiene un significado mucho más amplio que la nación-estado, es más difícil de concretar, es más subjetivo y variable, los vínculos que unen a los miembros son más intangibles, pero no menos inteligibles (lengua, costumbres, literatura, folclore...). Pero siempre son elementos del pasado o presente histórico, nunca de lo transhistórico (la consciencia de Unidad o de Plenitud), algo a lo que la inmensa mayoría de los hombres niegan no sólo la validez, sino incluso la existencia. Así se identifica a la persona con el sujeto de derechos nacionales, algo que está muy bien pero que es a todas luces una verdadera castración. La persona no sólo es sujeto de derechos, simplemente humana, un mero animal racional, sino también, y sobre todo, consciencia siempre abierta, capax Dei, siempre receptiva al Misterio, al Todo.

La nación, pues, si es obstáculo, sea éste cultural, político, religioso, jurídico, histórico... es como dice Krishnamurti -él estaba en la consciencia de unidad- un veneno, pero si es sencillamente una puerta que atravesamos y no nos quedamos en ella es hoy por hoy, entiendo, un elemento válido del desarrollo. Lo tremendo es que los hombres tenemos una tendencia terrible a quedarnos en la puerta y no atravesarla. ¡La difícil tarea de llegar a ser persona!¡Nos da tanta satisfacción identificarnos con algo más grande que nosotros como individuos! No tenemos más que atender a nuestros egos.

El único camino, hablando en lenguaje dual -no tengo otro para escribir-, para atravesar la puerta es el Amor, pero el Amor que nace del Ser, no solamente el sentimiento que brota en nuestros egos, aquella Realidad que nos hace Uno, no unidad que es cantidad, que nos hace Uno sin-segundo . Ese Amor, que no es más que comprensión de lo que es, nos hace ver que toda frontera que divide (nacionalismos, cristianismo, hinduismo, ateísmo...) es pura creación humana (aunque por desgracia mate a mucha gente), que las fronteras son puntos de encuentro, formas relativamente reales de manifestar la Plenitud. Que las fronteras en la Realidad no existen. ¡No seamos bobos!


José Antonio Carmona

domingo, 24 de julio de 2011

¿En qué consiste la felicidad?

Los otros días, en una conversación, salió el tema.
Una vez tuve una discusión con un colega a causa de lo terriblemente desgraciada que era la vida de un conocido común. Él proponía hablar con él para echarle una mano altruistamente mientras que yo defendía que, mientras él no lo pidiera, nosotros debíamos respetar su deseo de disfrutar de sus somatizaciones, desgracias y paramales con las que tan a gusto se sentía en su vida diaria. “Chico, ni se te ocurra amargarle la vida convirtiéndole en una persona normal –le dije- ¿no ves que es feliz?”
¿En qué consiste la felicidad? Mis colegas no se han puesto de acuerdo todavía, ni creo que se pongan nunca. Por una razón: nos asusta la felicidad y, por ello, cada cual la rehuye como buenamente puede. Nos pone nervioso que durante varios días seguidos nos salga todo bien y enseguida nos alertamos: “Muy bien están saliendo las cosas, ¡algo malo va a pasar!” Como dijo mi colega Paul Watzlawich, “No nos hagamos ilusiones: ¿qué seríamos o dónde estaríamos sin nuestro infortunio? Lo necesitamos a rabiar, en el sentido más propio de esta palabra.”
Las mayores audiencias televisivas las obtienen los programas donde se llora, se sufre, todo el corazón encogido, se humilla al concursante o invitado y, además, termina mal. Eso es lo que nos va. Invito al lector –que espero lo esté pasando realmente bien al leer esto y confirmar así sus más secretos e inconfesables anhelos- a acudir a las puertas de los cines donde proyecten determinada películas. Es seguro que oirá comentarios como este: “Una película preciosa, lo he pasado fatal.”
Hagamos un somero repaso a la literatura universal.  Todos conocen “El infierno” de Dante y sin embargo “El paraíso” del mismo autor es desconocido. Y además, soso. Cualquier literatura donde el relato empieza bien, sigue bien y termina bien, aburre, sin embargo “Bodas de sangre” de Lorca nos llega al alma. Necesitamos que las cosas nos vayan mal. El hombre tiene una atracción fatal hacia la infelicidad. El principal de los principios de Las leyes de Murphy defiende que “si algo puede salir mal, saldrá mal” y esa es la razón del éxito del libro y de las francas sonrisas, principalmente en las élites, que provoca solamente comentarlo.
Indudablemente  hay determinadas situaciones durante la vida en las que nos permitimos sentirnos felices sin remordimiento por convención universal: cuando el primer amor (ahí no mandas tú sino tu descomposición hormonal), la boda, cuando tu país gana el mundial de futbol… y algunas más. Pero durante el resto de la vida, tendemos a buscar razones y conductas suficientemente eficaces como para sufrir de forma razonable. Hay varios caminos o vías para conseguirlo.
Una buena estratega para conseguir ser infelices es la localización externa de nuestras desdichas. Convencernos firmemente que nos va mal por culpa del jefe, de la pareja, del primo o del vecino de arriba. Se pueden alcanzar grados más sofisticados de atribución externa: mi mala suerte, el gobierno, o la tragaperras del bar de la esquina que está trucada la maldita. También sirve la creencia del maldeojo que me echaron de chico o las malaspasadas que el sino nos tendrá reservadas en la vida. El caso es quitarse de encima la responsabilidad de la propia desgracia y consecuentemente la posibilidad de enmendarla.
Otra estrategia es ser consecuente con tus principios, que nace de la convicción de que no hay más opinión correcta que la de uno mismo. Hay en los campos andaluces un aforismo que, cuando viene alguien con innovaciones en la solución de problemas, proclama: “¡No, no! Esto se hace a uso y costumbre.” Evitando así la apertura a nuevos y más eficaces estilos de vida que amortigüen la dureza de la misma y perpetuando su vida insoportable. Somos tan fieles a nuestro aprendizaje y principios adquiridos que aunque nos hagan polvo la vida, somos incapaces de traicionarlos. ¿Por qué, si no, nos cuesta tanto decir que nos hemos equivocado? Y en el fondo de nuestra alma somos infelices porque sabemos que estamos haciendo las cosas mal, pero nos sentimos incapaces de ser infieles a esos ancestrales principios. Aún en el caso de que nosotros mismos nos aconsejemos cambiar, no lo hacemos, consiguiendo con ello un estado de perfecta desdicha.
Otras estrategias son las reiteradas obsesiones con el pasado. Todo lo malo que nos pasó en alguna ocasión y que nos marcó, puede ser utilizado eficazmente para confirmarnos que nuestra vida debe ser infeliz: “Cada uno tiene lo que se merece, y yo también.”
Otra forma es estar convencido de la necesidad de ser perfectos. Esa es la mejor fórmula para ser rápidamente infeliz. Una vez en consulta, le pedí al paciente -terriblemente perfecto en el orden, la limpieza y las relaciones sociales, e infeliz por ello- que bajáramos a la calle. Le tiré sus llaves del coche a una alcantarilla no muy profunda y le pedí que las cogiera. Con muestras de enfado –ya que no había otra solución- levantó la rejilla, la cogió y las tuvo que limpiar. Al acabar, le dije: “Jo, macho, ahora apestas, pareces más humano.” Desconcertado se olió las manos y apareció en su cara una leve sonrisa (porque era inteligente) que fue el comienzo de su recuperación hasta que apareció la siguiente manía.
Otra forma: las profecías que se autocumplen sobre desgracias personales o colectivas. Os invito a leer –sin intención de donaros felicidad alguna- el cuento “Algo muy grave va a suceder en este pueblo” de García Márquez.  Para leerlo cliquear aquí. http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/ggm/algomuy.htm. Cuando aprendíamos a montar en bici, si nos fijábamos en un poste en la esquina, profetizábamos en seguida: ¡A que la doy! A que me la doy! Y, claro, te la dabas.
Pero lo curioso es que las profecías se cumplen desembocando en desgracias aunque tú las formules vaticinando lo contrario. Si odias el color verde, por ejemplo, y siempre repites: “Jamás me compraré un coche verde, jamás me compraré un coche verde.” ¿Sabes de qué color será el siguiente coche que te compres? Verde. Y serás desdichado que es lo importante.
Una última, para no cansar (que el cansancio provoca después una relajación acompañada de un sospechoso placer),  estrategia consiste en ser infeliz esperando que ocurra algo –que nunca ocurre- que nos haga feliz. Lo podríamos llamar “el suspiro de la dicha futura”. Toda una vida esperando que nos toque una lotería –por ejemplo- y sufriendo puntualmente cada semana por la mala suerte. O esperando que el mundo cambie a como nosotros deseamos y sintiéndonos infelices al comprobar que la maldad, la incompetencia y la necedad se desparraman por doquier.
Resumiendo. ¿En qué consiste la felicidad? Mis colegas no se ponen de acuerdo, ni creo que se pongan nunca. Te invito, amigo lector, a que la intentes definir tú.
Si algo, realmente, nos cae mal en esta vida es ver a alguien feliz. “Insensato” “Desgraciado” “Borracho” son algunos de los epítetos que se les dirige a los que intentan aparentar ser felices.
¡Después vienen los insumisos esos que tienen la osadía de hacer política en las plazas mientras bailan, ríen y hasta se quitan el frío de la noche follando bajo un toldo en el suelo de la Puerta del Sol! ¡Intolerable! ¡Impresentables!
Luis

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