viernes, 24 de septiembre de 2010

LA GRAN INTERVENCIÓN.

Rosalía estaba hoy tremendamente cansada. Después del trabajo y atender a los niños, hoy le tocaba además la basura. Desde la gran intervención, algunas barriadas de la ciudad eran prácticamente un estercolero, pero su calle tenía la suerte de que sus vecinos eran personas que sabían hablar y llegaron a un acuerdo: cada día le tocaba a uno de los vecinos tirar la basura de toda la calle con la furgoneta de segunda mano que habían comprado. Ya sólo le quedaban tres casas por recoger, vaciarla en el basurero, lavar la furgoneta y hasta dentro de quince días que no le tocaba otra vez.
Otro problema era la seguridad. Desde que los policías locales se fueron cada uno a su casa por tiempo indefinido, la convivencia ciudadana se había convertido en un desafío. La policía nacional había intentado echar una mano al principio, pero visto el cariz que estaba tomando la cosa, alegaron que eso no era tarea suya y obviaron el problema.
Todo comenzó con la gran intervención. La mayoría de los Ayuntamientos llegaron a un nivel de endeudamiento tal que casi todos sus ingresos se destinaban para pagar a los bancos los intereses de sus préstamos y no tenían recursos ni para pagar el sueldo de los funcionarios. Para solucionar el problema, se les ocurrió la idea de pedir otro préstamo para pagar esos intereses. Como cada vez les costaba más trabajo hacer frente a sus obligaciones financieras, pedían otro préstamo, y otro y otro para solucionar el problema. El Ayuntamiento llegó a endeudarse hasta el punto de que su deuda superó 2,5 veces el valor de todas sus propiedades incluido la casa consistorial.
Llegó el día en que los bancos y financieras reclamaron el pago de sus préstamos que lógicamente no podían ser abonadas. Ni en plazo ni esperanzas se vislumbraba en muchos años.
El gobierno hizo un esfuerzo, fuera de toda lógica, para salvar a todos los consistorios que pudiera y para ello se entrampó de tal forma que ahora estaba en conversaciones con el FMI intentado encontrar una serie de soluciones para hacer frente a la deuda tanto interna como externa y no caer en bancarrota, sobre todo teniendo en cuenta que el cierre de miles de ayuntamientos había enviado al paro a dos millones de trabajadores. Al principio ningún juez se atrevió a aceptar la intervención por parte de los acreedores, pero tal fue la presión y tal el descaro de los responsables consistoriales que uno, el juez Abel Quepasa, aprobó el embargo del Ayuntamiento de Numancia.
Fue como una grieta en la pared de un pantano. Inmediatamente se vino abajo y la mayoría de los ayuntamientos del país cayeron como fichas de dominó. Siete de cada diez responsables políticos terminaron en paradero desconocido. Otros estaban en la cárcel.
En el pueblo de Rosalía, los bancos se habían quedado con la finca del monte, con la piscina municipal y con la misma casa consistorial que había sido remodelada y convertida en hotel de cinco estrellas bajo la dirección de una empresa holandesa que llenaba el hotel sólo con los ejecutivos norteuropeos que venían en busca de gangas. La piscina estaba siendo utilizada como parking esperando nuevas órdenes.
Al imponerse la cruda realidad, el pueblo se proclamó entonces en asamblea que se dividió por barriadas nombrando a dos concejales por cada una de ellas. Salieron 16 concejales que, ya en el año 2015, nombraron a un responsable técnico para que, comenzando de cero, reorganizara una directiva de los asuntos públicos del pueblo. Pero no tenían nada. Absolutamente nada. Todos los vecinos habían dejado de pagar por dos razones, porque no había servicios a cambio y además porque no había quien cobrara.
Un vecino les facilitó el acceso a una pequeña nave que había sido una carpintería y allí estaban los dieciséis concejales prácticamente todo el tiempo reunidos, por supuesto de forma desinteresada hasta que un día pudieran asignarse un sueldo igual al que dejaron para ocuparse de la cosa pública. La verdad es que, según un informe técnico, parecía improbable que pudieran funcionar con reultados antes de diez años como un Ente Gestor que administrara los servicios comunes.

Lo que no sabía Rosalía era si ahora, cuando llegara a casa, iba a poder ducharse después de andar con la basura. El gobierno, en un último esfuerzo, había encargado al ejército el abastecimiento de agua de todo el país. Pero era mucho servicio para tan pocos soldados, además inexpertos en el tema. Había agua corriente sólo uno o dos días a la semana. No había autobuses así que los niños tenían que ir andando a la escuela, a cerca de medio kilómetro pero eso no le importaba mucho a ella porque ya eran mayores.
Las calles estaban sucias, pero la gente cada vez se estaba concienciando más para barrer y fregar cada uno el trozo de calle delante de su puerta.
La verdad es que cada vez más, estaba naciendo entre los vecinos la conciencia de vecino. De autónomo. De no dependiente. “Conciencia colectiva” se le estaba empezando a llamar recordando un dicho antiguo.
A los que estaban devanándose los sesos para formar el Ente Gestor, ni por la cabeza se les pasaba aprovecharse del cargo en su propio beneficio y las decisiones las tomaban después de mucho calibrarlas y consultarlas aunque corriera mucha prisa su aprobación. Cualquier persona tenía acceso libre a todo lo que se cocía en aquella carpintería donde no había tabiques ni puertas.

Rosalía se encontraba hoy terriblemente cansada pero un resquicio de esperanzada le reconfortaba porque su hijo Carlos, gracias a sus notas todo matrícula, había sido aceptado para ingresar el año siguiente en la universidad de Illinois.

Luiyi

lunes, 20 de septiembre de 2010

ALBAÑILES

Entre las muchas maldiciones que circulan por el mundo, hay una que le atribuyen a los gitanos y es ¡¡ ALBAÑILES EN TU CASA ¡¡, esto no es un piropo.

Las viviendas, como las personas, necesitan, en ocasiones, pasar por el “quirófano”, unos arreglitos, unos retoques, cambiar la bañera por plato de ducha porque nos vamos haciendo mayores, las tuberías se están resintiendo, los suelos se han deteriorado y un sin fin de detalles que van saliendo. Hay que darle al piso “un lavadito de cara” para estar tranquilos y cómodos una temporada.

Para llevar a cabo esta labor topamos con el gremio de la construcción, “del chapú”, eso tiene tela, pero tela marinera. Cuando comentas tus proyectos todo el mundo te dice que te queda por pasar un calvario, pero que no te preocupes, finalmente todo saldrá bien, lo sufrido se te olvidará y estarás contento de haberte metido en ese lió. Tienes asumido ese trance que luego no es ni un 10% de lo que te ocurre en vivo y en directo.

Pedir los permisos al Ayuntamiento, comprar los materiales, concertar las fechas de entrega y contratar a los albañiles es el primer paso. En las negociaciones con este personal no sabes si elegir entre la modalidad “precio cerrado” porque aligeran la obra todo lo que pueden con el peligro de deficiencias por la prisa en acabar, o la de “pago por jornal”, por días trabajados, ya que en este caso la lentitud se apodera de la reforma, los plazos se alargan, y el cabreo aumenta exponencialmente al tiempo transcurrido.

Siento decir, por mi experiencia, que a este colectivo le la da lo mismo 8 que 80. Si se rompe más de la cuenta, te dicen: que vamos a hacer, eso es así. Si se estropean materiales por mal uso o descuido, repiten: es lo normal en una obra. Suma y sigue.

Lo único fijo en el tajo es “la hora del bocadillo”, a las 10 en punto por el meridiano de Greenwich se para la faena media hora y lo que caiga para comer y echar el cigarro, cuyo humo se repite las veces que haga falta a lo largo de la jornada porque “todo no va a ser trabajar” y además “en todos los trabajos se fuma”.Llegar puntual a la labor y abandonarla es un mito, siempre hay imprevistos.

Como les des mucho” la vara” para que aligeren o te arreglen algo que no te parece bien corres el riesgo de romper las relaciones de buena convivencia y te puedes encontrar con que te pidan la cuenta, este como este la obra, y “hasta luego Lucas”. Solo pensar en buscar otra cuadrilla con lo que ya conoces se te ponen los pelos de punta, así que traga saliva, usa la muleta con mano izquierda e intenta acabar la faena lo mejor posible. La lidia finaliza cuando el último albañil hace el paseíllo y sale por la puerta de tu casa. Tú juras y perjuras no meterte más en un “chapu”, pero este propósito es difícil cumplirlo.

Así es que yo recomiendo para hacer penitencia, perder peso y pasar un verano calentito, sin playa pero bronceado por dentro, hacer una reforma en el “hogar dulce hogar”.

Algeciras, 19 d Septiembre de 2010
Andrés Baquero Molina

domingo, 19 de septiembre de 2010

UN MUNDO JUSTO Y HUMANO ES POSIBLE

En mi artículo del sábado pasado decía que vivimos en un mundo de desigualdades. Hoy afirmo que un mundo justo y humano es posible. No caben soluciones fáciles. Es necesario coordinar muchas piezas para que empiece a funcionar un nuevo sistema, con una racionalidad diferente.. Abrir cauces de participación, fomentar el sentido de responsabilidad, favorecerá la capacidad de relacionar unos casos y fenómenos con otros; saber en todo momento descubrir lo bueno y que es plausible y posible.
Con valentía hay que poner bases fuertes en las que edificar ese nuevo edificio en el que brille la justicia como madre de la paz. Para ello, se deben realizar contratos con los que se puedan ir comprometiendo ciudadanos, instituciones y organismos nacionales e internacionales, con la mirada puesta en la construcción de la Casa Común.
Si nos trasladamos a un tiempo imaginario, donde aún no hubiéramos nacido, estaríamos en condiciones, sin condicionantes, de pensar cómo debería ser ese mundo justo y humano para todos. Podríamos después nacer en cualquier lugar y encarnados en raza y sexo concreto. Situándonos en ese túnel del tiempo podríamos comprender mejor por qué comprometerse con unos contratos para que ese mundo sea posible. Erradicar la pobreza; conservar el medio ambiente; conseguir una educación para todos; un contrato ético que vuelva a dar sentido y perspectiva a la ventura humana.
Reinventar la palabra “servicio” para gobernar con justicia. Apostar por un sistema internacional consensuado, con redes de tratamiento de las grandes cuestiones mundiales; y cuyo pilar fundamental sea el ámbito de los valores para proporcionar referentes válidos para repensar los modelos políticos, económicos y sociales que ahora predominan.
La justicia ha de manifestar una actitud global del ser humano en relación consigo mismo, con los otros, con la naturaleza y, si es creyente, con Dios. Una justicia que fecunde una libertad que tenga realización plena en su dimensión social.
La economía ha de ponerse al servicio del hombre y de sus necesidades reales. No es cuestión de repartir el excedente de lo que sobra, sino de organizarlo todo desde los derechos y necesidades de los más débiles y compartir con equidad. Hay que pasar a vivir con moderación como decía Gandhi: “Tenemos que aprender a vivir más sencillamente, para que los otros sencillamente puedan vivir”. He aquí el gran reto para el siglo XXI: promover una ética de lo suficiente que ayude a sentirse satisfecho con menos. La justicia ecológica implica una relación adecuada con el medio ambiente.
Cada vez es más necesario impulsar un diálogo de civilizaciones con carácter de igualdad, en el seno del cual debería tener un protagonismo importante de dialogo interreligioso hacia la cultura de la paz como base de una convivencia justa y humana.

Un nuevo orden mundial debería tener las siguientes características:

· Un orden mundial que fomente la resolución pacífica de los conflictos.
· Un orden mundial ecológico, y por ello necesita de seres humanos sensibles ante las necesidades de los otros, de la naturaleza y de todo ser vivo.
· Un orden mundial plural que reconozca el pluralismo de culturas, tradiciones y valores la riqueza que eso comporta.
· Un orden mundial donde las sociedades y pueblos valoren en términos de igualdad la aportación de las mujeres

Todo esto comporta una gran responsabilidad que exige llevar a cabo un nuevo paradigma de cooperación y de integración política, económica y cultural. Ahora bien, esta nueva gobernación debe ser un verdadero poder de alcance mundial que, si es democrático, debe ser al mismo tiempo descentralizado y permeable a lo que es particular.

Juan de Dios Regordán Domínguez

viernes, 17 de septiembre de 2010

Vuelta a la normalidad

José Antonio Hernández Guerrero

Durante estas primeras semanas de septiembre abundan los columnistas que repiten el manido tópico del síndrome postvacacional, ese conjunto de síntomas que, según ellos, afectan a muchos de los profesionales que regresan al trabajo tras unas –también tópicas- vacaciones. Si algunos llegan a calificarlo de “estrés” otros no dudan de diagnosticarlo como un proceso de “depresión post vacaciones”.

Sin ánimo de minimizar los trastornos que padecen algunas personas especialmente sensibles, creo que, al calificarlos con ese vocabulario patológico estamos exagerando unas reacciones que, en mi opinión, son las normales de la vida ordinaria.
El hecho de que sintamos pereza al reiniciar las actividades rutinarias, que experimentemos un poco de insomnio o de somnolencia, que nos cueste mantener la atención o que, incluso, reaccionemos con mayor irritación que de costumbre, no nos permite deducir que sufrimos un “cuadro depresivo” que requeriría un tratamiento médico o, al menos, psicológico.

Tengo la impresión, sin embargo, de que una de las características de nuestra sociedad –sobre todo la del primer mundo- es la hipocondría, esa excesiva preocupación por la salud o, mejor, ese miedo constante a padecer enfermedades. Es posible, también, que ésta sea una de las consecuencias negativas de la facilidad de acceder a informaciones médicas que nos hacen creer que estamos preparados para interpretar las sensaciones corporales molestas o esos cambios normales de nuestro estado de ánimo. Pero, en mi opinión, la raíz profunda de esta desproporcionada preocupación es, paradójicamente, la escasez de preocupaciones y la ausencia de problemas importantes. Por eso la sufren, sobre todo, quienes se aburren porque no son capaces de mirar hacia afuera para ocupar su tiempo y gastar sus energías en los demás; quienes -autocomplacientes o autopacientes- son unos egocéntricos que se miran el ombligo y que, por creerse literalmente que son el centro del mundo, reclaman la permanente atención de todos los que le rodean. Son esos que, con la cabeza caída y con la mirada fija en sí mismos, se encierran y se concentran en sus sensaciones porque sólo les importa lo que atañe a su propia persona.

Ya verán cómo, en esta época de crisis, el hecho de mantener un empleo estable puede hacer que el síndrome postvacacional se desdramatice y se asuma como un mero sentimiento de incomodidad de la vida laboral en los primeros días de trabajo, y cómo la gran mayoría de los empleados se siente contento con su regreso al trabajo e, incluso, optimistas por mantener un empleo.

domingo, 5 de septiembre de 2010

JUVENTUD Y DEMOCRACIA

La juventud española ha nacido en democracia, pero habría que preguntarle si realmente viven en democracia. La cultura democrática supone potenciar una educación que forme una opinión responsable y que defienda los valores de la democracia comenzando por las libertades públicas. No obstante, en política no se ha aprendido a gobernar en minorías. Se pretende conseguir las “mayorías absolutas” aunque se tenga que negociar con la compra de votos. Estas mayorías han anestesiado al Parlamento en el control político y no han favorecido una sociedad dinámica y participativa,
Pretender alejar los intereses públicos de los ciudadanos, a los que sólo se les pide que participen emitiendo su voto, significa renunciar a un proyecto de democracia avanzada, donde haya una sociedad fuerte con un Estado fuerte. La sociedad debe potenciar al Estado y el Estado modular las quiebras y las desigualdades sociales. La juventud actual manifiesta que no acepta “la política del enchufe” y pide la valoración de los méritos personales a la hora de conseguir puestos de trabajo.
La política juvenil lleva un tiempo en situación de fracaso en los ámbitos socioeconómicos, paro y marginalidad. Se constata una absoluta descoordinación entre los distintos niveles de la Administración. Esto conlleva duplicidad de esfuerzos y pérdida de recursos. La promoción del asociacionismo juvenil se quiere desarrollar con subvenciones insuficientes adjudicadas con criterios injustos, poco transparentes y con control interesado. En realidad, los jóvenes se encuentran ante un mercado laboral precario, imposibilidad de acceder a una vivienda digna y de calidad, reparto de subvenciones primando a las entidades juveniles afines. La situación social no ha mejorado: más paro estructural, más droga, más miseria.
Sin despreciar los aspectos positivos de los Consejos de Juventud, hay que llamar la atención sobre dos problemas que se producen en la mayoría de los Consejos de Juventud, allí en donde existen. Por un lado, las asociaciones muestran un gran desconocimiento y falta de tratamiento adecuado de los temas y centros de interés dominantes de los jóvenes. Por otro, los Consejos en sí encierran poder de representación y de gestión de recursos económicos. Esto genera en su seno una lucha por ese poder, el enfrentamiento por el control de los órganos de representación y aparecen tutelas políticas, dando muestras, a veces, de absoluta falta de autonomía en la vida juvenil. Como resultado: la inoperancia de los Consejos de Juventud.

Es importante renovar y potenciar el tejido asociativo juvenil porque persigue como objetivo la participación y sin participación la democracia es una ficción. Participación no hay que confundirla con integración o absorción. Hablar de participación supone tomar parte de la vida social que a cada uno le corresponde. Eso es un derecho y además una aspiración y exigencias de las gentes responsables. Participar implica también informar, opinar, decidir y actuar. Esto es mucho más que delegar o representar. La política global que necesita la juventud supone una estrategia dinámica y progresiva con capacidad de insertar socioprofesionalmente a los jóvenes.. Para ello, la política juvenil ha de coordinar el conjunto de departamentos ministeriales en la acción de promoción juvenil, propiciando el apoyo de la sociedad civil organizada,
Para conseguir una democratización de la juventud habría que:
· Redefinir el papel de los Consejos de Juventud.
· Multiplicar los organismos juveniles con reconocimiento real.
· Proliferación de lugares de encuentro entre colectivos y entre estos y administración.
· Financiación de iniciativas y programas concretos, con criterios claros y justos, poniendo a disposición medios y locales polivalentes gestionados por los jóvenes asociados.
· Superación de la fórmula de subvención y promover posibilidades financieras que permitan niveles desarrollados de gestión y proyectos.
Juan de Dios Regordán Domínguez

martes, 10 de agosto de 2010

COMPROMISO CON EL RESPETO A NUESTRO PLANETA: Consumo, alimento y agua, recursos y reparto de riquezas, producción, conclusiones.

José Miguel Vicente Pecino

Un artículo como este en el que la perspectiva humanista y solidaria del respeto a nuestro planeta debe ser la conductora del mismo, además de numerosas orientaciones, tiene varios inconvenientes y quizás una sola ventaja. Citemos entre los primeros, que no sirva para nada como la última cumbre de Copenhague, que los sectores llamemos ‘reaccionarios’ lo identifiquen como ‘politizado’, o que se piense que todos están de acuerdo en repartirse el pastel de las mercancías; como ventaja, quiero ser modesto, y pensar que, al menos, sea un toque de atención para gente concienciada y donde las ideologías divergentes den cabida a un diálogo respetuoso, sincero y encaminado a la búsqueda del bien de la sociedad y de su desarrollo cívico.Desgraciadamente debemos partir de una premisa incuestionable y es que el mundo está dividido, por causa de la riqueza, entre Primer Mundo y Tercer Mundo. Los pueblos ricos, por el veloz incremento de su economía burguesa, avalada en ocasiones por éticas católicas-protestantes y la voracidad de riquezas y poder, no parecen muy concienciados por el respeto a nuestro planeta porque de él extraen sus beneficios; tampoco los pueblos pobres, que muy desunidos, no son conscientes, al menos la mayoría, del robo que supuso la época colonial y post-colonial de sus estructuras económicas y de sus derechos ciudadanos, lo que les ha llevado a luchas domésticas que han favorecido a los ricos. A grandes rasgos esta es la situación actual, pero hay causas concretas que particularizan este análisis y las tratamos a continuación.

El consumo: Las estrategias corporativas empresariales de los últimos treinta años han devenido en el más profundo cambio económico de los últimos cien años; ya no es la importancia de las multinacionales una a una, es el modelo económico liberal e imperialista, en su acepción más antigua, que tiene como fin medir el progreso solo a través del crecimiento y de la rentabilidad. Es el sistema basado en el consumismo que a través de la publicidad avasalla e invade los espacios públicos y privados1. El pensador y sociólogo polaco Bauman lo señaló como el paso de la ética del trabajo a la ética del consumo, lo explica en los siguientes términos: “La formación que brinda la sociedad contemporánea a sus miembros está dictada, ante todo, por el deber de cumplir la función del consumidor. En ninguna etapa la sociedad moderna pudo prescindir que sus miembros produjeran cosas para el consumo y, desde luego, en ambos modelos de sociedades se consume. La diferencia entre las dos etapas es solo de énfasis y de prioridades, pero esa transición introdujo diferencias enormes en casi todos los aspectos los aspectos de la sociedad, la cultura y la vida individual”2. El punto hedonista y estético del consumo lo resume la siguiente cita del mismo autor: “La satisfacción del consumidor debe ser instantánea, dicho en doble sentido. Es evidente que el bien consumido debe causar una satisfacción inmediata, sin requerir la adquisición prevista de destrezas ni un trabajo preparatorio prolongado; pero la satisfacción debe terminar enseguida, es decir, apenas pase el tiempo necesario para el consumo. Y ese tiempo se debe reducir al mínimo indispensable”. La idea de una sociedad consumista, feliz y estable, es el sueño americano trasplantado a Europa, Japón y al Sudeste asiático. Pero este y todos los sueños de justicia se quebraran como ha ocurrido en las dos últimas crisis mundiales, la del 1929 y la del 2009. En la que estamos, los tiburones financieros de Wall Street, como Lehman Brothers o los Bancos Madoz y otros, especularon con las riquezas ajenas y la connivencia de gobiernos conservadores americanos y europeos, estos son los causantes de la crisis, en sus manos estamos y son sus artimañas las que hay que borrar del mapa con una nueva manera de hacer política, no hablamos de revoluciones pistoleras, hablamos de un contrapoder encargado de nuevas estrategias sociales, políticas y económicas, pero este es otro capítulo que se está gestando y que llegará.

Alimento y agua: El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) declara:”Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica, y los servicios sociales necesarios…”. Veintiséis años más tarde, en 1974, la primera Conferencia Mundial de la Alimentación afirmaba como objetivo prioritario que “Todos los hombres, mujeres y niños tienen el derecho inalienable a no padecer hambre y malnutrición, a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales”. Según la FAO, “el 40,25 de la población mundial vive en la miseria absoluta, sin renta fija, sin trabajo, sin alimentos suficientes, sin alojamiento adecuado, lo que posibilita la vulnerabilidad médica más atroz”3. Cualquier persona con sentido común como a los que me dirijo, debe avergonzarse al leer estos datos que estoy seguro ya conocía, pero tenemos que ser beligerantes y radicales en seguir trabajando y potenciando cualquier gestión a favor del derecho de todo ser humano a alimentarse en orden a tener una vida digna. Los bienes existen en cantidad suficiente y están destinados para todos, nadie tiene el monopolio de su explotación. Con el dinero que Europa y EEUU gastan en gimnasios y dietas, 20.000 millones de dólares, se podría alfabetizar tres veces a la población del planeta necesitada de este derecho. La realidad es mucho más dramática, más de 160 millones de personas sobreviven al día con menos de un dólar; si se repartiera esta cantidad de dinero que europeos y americanos gastamos en perder el peso que voluntariamente hemos acumulado en ‘comida basura’, se podría implementar bastante la disponibilidad de alimentos sanos y suficientes, y lo que es más importante, se darían las condiciones sociales mínimas para que no anidaran movimientos radicales integristas y religiosos entre este enorme segmento de población. Cuando las personas no pueden desarrollar sus capacidades de dignidad humana y no tienen oportunidades de mejorar, se produce el perverso círculo de la pobreza generación tras generación4.

Agua: Del sentido vital y más estricto de la palabra ‘agua’ no sería necesario escribir, ya que es una realidad innegable su necesidad biológica para cualquier actividad industrial, agrícola y urbana, a la vez que imprescindible para cualquier próspera actividad económica o social. Pero este recurso se convierte en controversia cuando descubrimos que es una demanda humana finita y limitada de la que gran parte de la población mundial no puede disponer.Una vez más nos encontramos con la dicotomía países pobres, países ricos. Entre los primeros, la tierra suele ser extremadamente seca, y dependen de la agricultura en un 80%, resultando una combinación infausta que acaba en tragedia; por el contrario, entre los segundos, embalsan el agua, la malgastan en campos de golf en zonas secas como Andalucía, gastan 700 litros de agua para refinar un barril de petróleo, 200 para producir un litro de Coca-Cola, o 200 en cada lavadora que ponemos; la acción de los gobiernos no soluciona suficientemente la gestión del agua, siempre en manos de intereses económicos, y tienen que ser iniciativas particulares como las de Vicente Ferrer en la India, ONGs, o los Jesuitas en Paraguay, las que mueven a la esperanza por el mejor aprovechamiento de este recurso.Es ejemplar el caso de la India, Anantapur (cerca del desierto de Rajastan) donde la gente se ha concienciado hasta tal punto que el único pozo que hay en cada poblado sólo se usa para que la gente beba, y se potencia hasta límites insospechados el almacenamiento del agua; de improvisados depósitos de agua se riegan muchas hectáreas por goteo, y se está promocionando con microcréditos el empleo de motores con energía de placas solares. Ello ha conducido a una agricultura diversificada y se ha empezado a promover la horticultura sin pesticidas ni fertilizantes, como el mango o el tamarindo. Con esta gestión, los programas más ecológicos no solo son usados por la población campesina sino entre toda la población de castas más bajas, ya que han descubierto que los recursos naturales son los mejores5.

Recursos y reparto de riquezas: El injusto reparto mundial de los recursos y el consumismo del Norte, es el origen del drama del Tercer Mundo. Cambiar el estilo de vida occidental por uno de mayor austeridad es clave para mejorar la dignidad de todos los habitantes del planeta, así evitaremos la profunda desigualdad en el acceso a los recursos existente en el mundo que es fruto del derroche de los mismos en los países llamados “desarrollados”. Esto lleva a la paradoja de que su pobreza es fruto de nuestra riqueza, porque el planeta es un espacio con recursos finitos. Si realmente queremos ayudar a los pueblos que sufren más, es urgente abordar realmente el modelo de desarrollo que provoca esta desigualdad. Nuestro modelo de vida no es sostenible, porque se basa en apropiarnos de recursos básicos (materias primas, energía, alimentos, etc.) de forma derrochadora ante carencias elementales de otros pueblos. Nuestro consumismo está en el origen de esas carencias y no podemos ocultar este hecho. Las sociedades del llamado “primer mundo”, entre las que nos encontramos, deben consumir menos recursos, vivir de forma más austera, renunciar a los derroches de nuestro estilo de vida para lograr que todos los pueblos del mundo tengan dignidad y acceso a un nivel más igualitario de satisfacción de las necesidades.La ONU divulgó un retrato estremecedor del mundo en que vivimos: el documento “The inequality predicament” (La encrucijada de la desigualdad). Somos seis mil trescientos millones de habitantes en esta nave espacial llamada planeta Tierra. Apenas mil millones de ellos, ciudadanos de los países desarrollados, acaparan el 80% de la riqueza mundial 6. En las últimas cuatro décadas la renta per cápita de los países más ricos casi se triplicó. Entre los más pobres sólo creció un 25.94%. Para que se produzcan la anulación de las actuales leyes del mercado, gobernado por compañías transnacionales y que dan origen al más voraz capitalismo, son necesarios una serie de presupuestos, a los que se oponen los gobiernos liberales-conservadores de EEUU Europa y Asia, pero que dados la mayoría de estos corolarios sustituirían a la economía de endeudamiento internacional por un modelo de desarrollo socialmente justo y ecológicamente sostenible, a la vez que se evitarían las dependencias y fluctuaciones de los mercados financieros y de los dictados del FMI y Banco Mundial. Entre estas premisas estarían:- Proceso de devolución a los ciudadanos del Tercer Mundo de lo que les fue robado desde la Colonización hasta ahora. Grandes riquezas ilícitamente acumuladas por gobiernos corruptos y capitalistas locales, han sido colocadas en los países más industrializados, ello fue y es posible gracias a la complicidad de instituciones financieras privadas, locales y mundiales, más la complacencia de terceros países beneficiados.Tal restitución implicaría la apertura de procesos legales en los países del Tercer Mundo y en los países más industrializados. Dichas investigaciones se llevarían a cabo con la ratificación del Tratado de Roma y la plena voluntad y cooperación internacional, ya que desde 1991 la sustracción fraudulenta de los bienes públicos de países es considerada como violación de los Derechos del Hombre.- Anulación de la deuda externa. Conocida con el término ‘odiosa deuda’, se trata de enormes pasivos contraídos por los Estados en contra de los intereses de la población local y que jurídicamente son ilegítimos. Esta teoría expuesta por primera vez por Alexander Sack7 preconiza que “si un poder despótico contrae una deuda, no según las necesidades e intereses del Estado, sino para fortificar su régimen despótico, para reprimir la población a la población que lo combate, esta deuda es odiosa para la totalidad de la población del Estado. Esta deuda no es obligatoria para la nación: es una deuda del régimen, deuda personal del poder que la ha contraído, por consecuencia ella cae con la caída de ese poder”.- Actuación sobre el comercio. El comercio desigual que existe entre los países más industrializados y los países del Tercer Mundo constituye una de las causas fundamentales de la dependencia económica de éstos últimos, a la vez que crea un déficit estructural de la balanza de pagos, de forma que las importaciones crecen más rápidamente que las exportaciones. Deben establecerse mejores mecanismos orientados a una mejor remuneración de los países exportadores en desarrollo, entre otros: estabilización de los precios de las materias primas, garantías y avales de los pagos de exportación, establecimiento de ‘stocks’ reguladores, etc.…El prestigioso sociólogo británico Anthony Giddens, premio Príncipe de Asturias 2002 señala que “empresas transnacionales venden mercancías que son restringidas o prohibidas en los países industriales (medicinas de poca calidad, pesticidas destructivos o cigarrillos con alto contenido en nicotina y alquitrán). En lugar de una aldea global, alguien puede decir, esto parece un saqueo global8.- Supresión de paraísos fiscales. Estos emblemáticos territorios o Estados que tienen como efecto crear condiciones favorables a los inversores no residentes, con condiciones fiscales muy favorables y que tienen como efecto inflar la burbuja financiera o fragilizar las economías lícitas, blanquean anualmente miles de millones de dólares. La medida más inmediata sería anular el secreto bancario para poder luchar con eficacia contra la evasión fiscal, la sustracción fraudulenta de fondos públicos y la corrupción.Estas premisas mencionadas deben estar subordinadas a criterios medioambientales, sociales y culturales; jamás deben entrar en el campo del comercio internacional servicios públicos como la salud, la educación o el agua.

Producción: A medida que este estudio va avanzando, las medidas encaminadas a un reparto más justo de las riquezas entre países pobres y ricos puede que se repitan, y este es el caso del acceso de los productos de países del Tercer Mundo al Primero, que ya ha sido expuesta en la ‘actuación del comercio’ pero que no deja de ser el cierre del circulo del viciado comercio basado en capitales financieros y con la más que disponibilidad de los gobiernos neoliberales.Los sectores que generalmente más beneficios y empleo aportan a los países pobres son los que resultan más dañados por el proteccionismo de los países ricos. Los sociólogos y economistas9 más comprometidos con los países en desarrollo, opinan que los países industrializados deberían incrementar el acceso de los de países del Tercer Mundo a sus mercados y añaden que en la más estricta justicia, el comercio internacional tendría que estar basado en un fundamento de fuertes economías locales y ecosistemas protegidos que dinamizarían el mercado y evitarían que la mayoría de las transacciones, realizadas en operaciones de bolsa en Europa o EEUU, solo tuvieran como fin la producción desarrollista sin ningún criterio y rigor ecológico, y solamente conducidas por las necesidades que nos crean los ‘gurús’ del mercado del capital.Con las actuales reglas, auspiciadas por gobiernos ‘neocons’ se perpetuarán y reproducirán las estructuras conducentes a la pobreza, y la proliferación de las oligarquías del Sur. Los ‘lobbies económicos’ que sustentan las transnacionales sin el más mínimo criterio de gestión medioambiental y guiados por la avaricia más desnaturalizada deben desaparecer con leyes progresistas y con nuevas maneras de hacer política. Para llegar a esta fase es necesario:- Un progresivo cambio de prácticas de los países ricos respecto a los pobres de forma que estos tengan acceso a los mercados del Norte.- Inmediata protección nacional de las economías de los países pobres10.- Políticas internas de justicia distributiva implementadas con recursos y conocimientos de los propios campesinos encaminadas a que el sector agrícola del Tercer Mundo sea sujeto y beneficiario del comercio internacional que ellos generan. Cada vez más un inmenso sector de población de todas las ideologías comparte estas ideas y tendencias, en los foros internacionales se debaten abiertamente y es hora de reglamentar de un modo nuevo los mercados financieros, hacerlos menos opacos y tratar de eliminar la antigua praxis más pronto que tarde para hacer que las riquezas robadas impunemente al Tercer Mundo reviertan en la financiación de la lucha contra la pobreza.

Conclusiones: La lucha contra las empresas transnacionales y los mercados financieros de corte capitalista neoliberal ha tenido victorias importantes, pero la realidad es que la distribución de la riqueza mundial sigue siendo radicalmente desigual, cada día más y más personas se sumergen en la pobreza, a lo que acompaña un feroz endeudamiento que favorece a los bancos del Primer Mundo, lo que concluye con la destrucción de millones de personas en el planeta. Muchas medidas son necesarias para restablecer el equilibrio ideológico y económico, algunas de las cuales se han apuntado en apartados anteriores, pero quizás los más inmediato sea desenmascarar las mentiras de la gran banca mundial centrada en el FMI u OMC, entre estas que la globalización mejora la vida de los más desposeídos, que la renombrada ‘libertad’ beneficia a todo el mundo, y que las leyes del mercado legislan sobre el mejor reparto de los recursos financieros, materiales y humanos11.No podemos construir un movimiento social verdadero sobre una cultura de jóvenes anestesiados por el consumo y las marcas, afortunadamente hay grandes masas de jóvenes furiosos y desesperados ante las injusticias burguesas que muestran la mejor disponibilidad para las nuevas ideas. Su lucha ya ha comenzado y va ser una lucha pacífica, con violencia nunca atraeremos a los sectores más receptivos a nuestras legítimas aspiraciones, jóvenes profesionales, intelectuales, sindicatos, campesinos, inmigrantes, discapacitados, y minorías étnicas. En esta crisis y en todas las crisis fomentadas por los flujos financieros es mentira el derrotismo de la realidad, el mundo en su conjunto nunca ha sido tan rico además de tecnológicamente preparado, el verdadero problema está en que los países del Primer Mundo no tienen voluntad de arreglar el verdadero problema y hay que propiciar gobiernos que estén por la ‘labor’. Desde un punto de vista material es completamente viable situar un umbral necesario de bienestar al que todo el mundo tiene derecho, no por caridad sino por la más estricta justicia entre todos los seres humanos, he expresado en el párrafo anterior la suficiente riqueza del mundo actual y de los organismos competentes para llevar a cabo la distribución de bienes, de forma que se evite la corrupción y el despilfarro, lo que nos lleva a pensar que no hay excusas para no cambiar el mundo, partiendo de fuertes coaliciones que reúnan a gente comprometida sobre bases regionales, nacionales e internacionales, todos dispuestos a conseguir estos objetivos comunes.Estas convicciones no nos deben ‘sonar’ a luchas del siglo XIX, tenemos que doblar la tendencia natural del ser humano a no hacer cambios, a no hacer nada, en estas transformaciones está la esencia de la evolución y esta versatilidad es la más justa y más ética que podemos pensar. Para los que piensan que esta es una lucha honesta e inexcusable, va dirigido este artículo.
Notas bibliografícas.
1 Gociol, Judith, Naomi Klein y el fin de las marcas, Madrid, Campo de ideas, 2002, p.87.
2 Bauman, Zygmunt, Trabajo, consumismo y nuevos pobres, Barcelona, Gedisa,2000.
3 Mármol, Javier, “Alimentarse es un derecho fundamental”, Manos Unidas, boletín 175, 2009, p.15.
4 Ibid., pp 16-21.
5 El País Babelia, 02.01.10.
6 Betto,Frei, Globoconolización, en http://www.webeconomía.com/?q=reparto riquezas.
7 Quien por primera vez definió la categoría de deuda odiosa (1927), fue el profesor Alexander Nahum Sack, ex ministro del Zar de Rusia, y profesor de Derecho de la Universidad de París.
8 Giddens, Anthony, Un mundo desbocado-Los efectos de la globalización en nuestras vidas-, Madrid, Taurus, 1999, p. 28.
9 Khor, M. Globalización desde el Sur, Barcelona, Icaria, 2001, pp. 38-40. Shiva, V. Exportación a toda costa, o.c., p.5.
10 Diaz-Salazar, Rafael (ed.), Justicia Global- Las alternativas de los movimientos del Foro de Porto Alegre-, Barcelona, Encuentro Icaria editorial Intermon Oxfam, p. 70.
11 George, Susan, en http://www.attac.org/ y TNI (Instituto Transnacional

martes, 3 de agosto de 2010

UN APUNTE ACERCA DE LA CULTURA. José Antonio Carmona

Es muy normal en nuestra sociedad utilizar la palabra cultura. Incluso tenemos en el gobierno un ministerio de cultura, algo que, entiendo, es bueno. Pero particularmente en nuestros días, con motivo de la prohibición del “Parlament català” de que en el territorio de su jurisdicción se celebren corridas de toros a partir de enero del año 2.012, es insistente el recurso a dicho vocablo.

Son los defensores del mantenimiento de las corridas los que utilizan asiduamente la palabra: “cultura” para apoyar su postura a favor de la llamada”fiesta nacional”. Se oyen constantemente que “los toros son arte, son cultura, son tradición”, refiriéndose no al animal sino a las corridas.

No voy a entrar en discusión sobre el tema (¡aunque llamar a España “la piel de toro”! Suena muy mal, es quedarse muy corto...), sobre todo porque no es el objetivo de este escrito. Y también, porque cualquier discusión es inútil si sólo se habla a la razón, es necesario un cambio de conciencia (no sólo moral, también ontológica) y de actitud, de lo contrario la razón estará cerrada y se obligará a Galileo a retractarse.


Y este cambio entre otras cosas es don, un don que se entrega a todos, como la luz, pero tan sólo los que tienen el corazón abierto (las puertas de la casa abiertas) lo reciben en su interior. “Quien tenga oídos para oír que oiga” nos dice el Maestro de Nazaret, a todos llegaba su palabra, mas no todos la recibían.

La razón buscará siempre motivos, no siempre auténticos, que “justifiquen” las actitudes preconcebidas, el ejemplo más patente lo tenemos en las “ideologías”.
Me está llamando mucho la atención el recurso constante a la cultura que se está haciendo para justificar en este caso las corridas de toros, pero podrían ser otros. Cuando afirmamos “eso es un fenómeno cultural” esperamos que nuestra sentencia sea definitiva y sin apelación posible. Por el mero hecho de ser cultural parece que cualquier cosa queda plenamente justificada. Ante tamaño desatino no puedo guardar silencio.


Estoy percibiendo que la palabra “cultura” tiene en cada (casi) boca que la utiliza un significado diferente, no significa lo mismo para un torero que carece de formación alguna, para un erudito en las artes plásticas, para un investigador, para un político...

Por descontado que dicha palabra es ambigüa, tiene varios significados, pero lo que no puede tener nunca es un significado distinto para cada persona, que es lo mismo que no tener significado alguno.

Sinceramente deseo que cualquier persona que me afirme: “eso es cultura”, me explique a su vez qué entiende por cultura (erudición, arte, creatividad, información, conocimiento, técnica, vida, costumbre, tradición ¿cuánto tiempo necesita algo detrás para ser tradicional?, escritura manual, forma de conciencia, culturismo físico, capacidad atlética, conocimientos musicales... ). cuando un vocablo sirve para significar muchas cosas, no significa nada, por ejemplo: cosa, es un simple comodín. Puede significarlo todo, así no significa nada salvo por el contexto que será el que le dé el significado concreto en cada caso.

Me preocupa muy seriamente las afirmaciones que se están propagando por los defensores de las corridas, también por los políticos que las defienden, en el sentido de que los toros (las corridas de) son un bien cultural. ¿Qué significan con eso de “bien cultural”? Me encantaría que me lo describieran, no pido una definición, sino una simple descripción que nos pueda situar a todos sobre el mismo tema.

Por mi parte en este breve escrito voy a acudir al “Diccionario de la lengua española de la Real Academia”.
Dicho diccionario (normativo y por lo tanto conductivo para los que hablamos esta lengua) dice que cultural es lo perteneciente o relativo a la cultura.

Y a cultura le da varios significados (es ambigüa o polivalente):
Etimológicamente procede del latín “colo, colui, cultum” = cuidar el campo, labor agri: “cultura” = cultivo (del campo). Es claro que a este significado no se refieren los que hablan de cultura en los debates taurinos.Anteriormente por culto se entendía el homenaje que se tributa a Dios.


A éste tampoco.Resultado o efecto de cultivar los conocimientos humanos y de afinarse por medio del ejercicio las facultades intelectuales del hombre. Creo que en este sentido en modo alguno puede ser aplicada la palabra cultura al mundo de los toros. Poco refimamiento hay de facultades intelectuales en este mundillo. Lo cual no obsta para que muchos periodistas y adláteres publiquen escritos sobre el tema, a veces muy bien elaborados.Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época o grupo social, etc.

Algo podría aplicarse bajo el amparo de este significado. Se trata claramente de una costumbre, cuyo alcance social habría que calibrar y de una expresión artística que habría que reconsiderar dentro de todas las dimensiones de lo humano, la de la Verdad, el Bien y lo Bello. Hay muchas formas artísiticas que no se pueden mantener hoy por muy “culturales” que sean, como las pinturas rupestres, por poner un ejemplo.

No digamos ya otras formas interpretadas en su tiempo como artísticas y que eran verdaderas aberraciones humanas vistas desde la perspectiva del mundo actual, como la costumbre china de vendar los pies de las niñas hasta deformárselos, para que estuvieran bellas. Lo Bello es una invariante, la percepción de lo Bello es perecedera y cambiante.

Esto sólo no puede justificar por sí mismo la pervivencia por tiempo indefinido la costumbre. Y la crueldad no tiene cabida en una conciencia sensible a la Red de la Totalidad.

Por último, habla el Diccionario de cultura popular: conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo. Evidentemente este sentido cae de lleno en las corridas, pero tenemos que concluir que han de tener en principio el mismo valor cultural que los bailes de las fiestas populares, por ejemplo.

Por supuesto que no todos los significados de la palabra cultura tiene el mismo valor para la humanidad y su evolución. Lo que ha conseguido la cultura en las ciencia médicas no es comparable al hecho de tirar una cabra desde el campanario de una iglesia (una costumbre popular que expresa la forma de ser de un pueblo) o que los toros embolaos de las tierras del Ebro (algo similar a lo de la cabra).

Hay valores e infravalores... y todo ello cabe en el campo semántico de la palabra cultura, salvo que queramos ser ruducionistas y quedarnos sólo con lo que entendemos como bueno. Se habla y con razón de la “cultura de la guerra”. No podemos decir, por desgracia, que la guerra no sea una costumbre entre los pueblos.

No es tema de este escrito calificar la fiesta llamada nacional, así que en ello no entro. Sólo una confesión personal, que muchos conocen, yo fui muy aficionado a las corridas de toros, y durante dos años capellán de la plaza de toros de Cádiz (antes de que la derruyeran), allá conocí a toreros muy famosos de la época: Paco Camino, Rafael Ortega, Palomo Linares, El Cordobés...

Quiero recordar en estos momentos algo que dije ya en mi blog sobre el miedo existencial a la muerte, porque tiene que ver con el concepto de cultura. La cultura es la historia de lo que ha hecho la humanidad para luchar contra la muerte, para distanciarla en el tiempo.

Y entre los elementos culturales de la época mágica, cuando la conciencia aún estaba en pañales, el hombre creó los sacrificios sustitutorios, cuya sombra se alarga hasta hoy en las corridas de toros, por eso también, éstas son cultura, porque son herederas de los sacrificios sustitutorios pre-neolíticos, pero cultura pre-neolítica, generada por una conciencia en ciernes, por una Diosa (la Gran Diosa) sedienta de sangre, generada por unos hombres que no habían abiertos aún los ojos a la comunión con la Totalidad.

Por ello las corridas de toros, entiendo, son un bien cultural, o sea, son cultura, pero cultura de la época mágica de la humanidad, como pueda ser el Vudú, el animismo, los sacrificios rituales... o escribir en papiros y alumbrarse con lámparas de aceite. ¿Son un ancestro que aún sobrevive?

Sortear la vejez y vivir la ancianidad

José Antonio Hernández Guerrero El comienzo de un nuevo año es –puede ser- otra nueva oportunidad para que re-novemos nuestr...